Publicidad
Mié Sep 20 2017
22ºC
Actualizado 09:35 pm
Sábado 05 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

Éxodo

Columnista: Alfonso Marin

Es posible que después de la segunda guerra mundial no se haya experimentado un éxodo de personas de sus países como el que hemos observado en estos últimos años. Las causas lógicamente son otras, casi todas de origen económico, al saber que sus lugares de origen no pueden ofrecerles estabilidad para su familia.

Desde África hemos visto cómo miles de migrantes abandonan sus países en frágiles embarcaciones hasta llegar los pocos que pueden hasta Europa en procura de una segunda oportunidad. Este fenómeno que considerábamos un tanto lejano de un momento a otro se nos volvió familiar y cercano, con el éxodo de los hermanos venezolanos de su suelo nativo huyendo de la inestabilidad política se su país. Cuando la aguas se calmen y ojalá sea pronto, el mundo no será lo mismo, los países de Europa que tantos migrantes han recibido tendrán una nueva cultura, no sé si mejor o peor pero de todas maneras distinta y entonces un nuevo orden y una manera diferente de ver las cosas y en especial la política será la nota predominante de esta comunidad europea tan unida no solo por su moneda sino por su modo de actuar frente a los problemas del mundo.

Así será también América Latina donde la diversidad y la hermandad son tan frecuentes, después de este trauma político de Venezuela, que sin querer queriendo ha venido polarizando nuestros países a favor o en contra de su gobierno o de su pueblo. Como los fenómenos migratorios no son del todo dañinos, pongo como ejemplo el caso de nuestro país Colombia, que le debe su diversidad cultural a la llegada no solo de los españoles con su cultura sino también a la presencia de la población de origen africano, que en calidad de esclavos fueron llevados a la fuerza por todo el territorio nacional.

Esa simbiosis cultural de lo indígena, con lo español y africano nos dejó una cultura inigualable que nos hace diferentes y nos permite el disfrute de nuestras bellezas naturales con alegría. Pero independiente de lo que el futuro pueda traer, no sobra dejar constancia de nuestra solidaridad con todas aquellas personas que por cualquier motivo tienen que abandonar su solar nativo y su patrimonio físico y espiritual.

Autor:
Alfonso Marin
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Contactar al periodista
Sin votos aún
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad