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Mar Sep 26 2017
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Sábado 26 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

A propósito de canas

Columnista: Alfonso Marin

Para no caer en la tentación de hablar de la corrupción en la justicia que tanto lastima el alma nacional, bueno es dedicar el tiempo a leer cosas sencillas y aparentemente intrascendentes como la noticia de que las canas están otra vez de moda, especialmente en las mujeres.

El concepto de que el cuerpo humano es susceptible a cambiarse y acomodarse quirúrgicamente para corregir defectos y volverlo más estético, que fue toda una revolución en el campo de la medicina, se inició según parece en el siglo XVII con la utilización de los tintes naturales para tapar la canas, símbolo de la vejez desde tiempos inmemoriales. Los reyes y los nobles que poco querían parecerse a sus súbditos del pueblo, inventaron las pelucas de todos los colores y tamaños, llenas de adornos para ser más ostentosos, que todavía se pueden apreciar en los museos, pues no hay retrato de algún rey que no tenga peluca. Los virreyes que gobernaron la Nueva Granada sin excepción usaron este atuendo decorativo traído directamente de España, donde era de riguroso protocolo su uso entre la nobleza. Para distinguirse de estos señores acartonados, nuestros próceres y criollos ricos nunca usaron peluca, el rechazo a la corona Española, tan ruda y cruel con sus colonias Americanas, empezaba por esta diferencia en el vestir.

Los retratos de nuestros libertadores lucen con abundante cabellera, largas patillas y algunos con luenga barba, mientras las mujeres lucen orgullosas sus cabellos al viento en señal de libertad. Como casi todos los caudillos y próceres de la Independencia murieron tan jóvenes, no alcanzaron a tener canas, como el caso de Antonia Santos y Policarpa Salavarrieta que no alcanzaron a cumplir los 40 años. El prejuicio de la vejez o más bien la convención estética basada en el culto a la juventud, es posible que haya sido el principal motivo para el uso de los tintes en el cabello femenino, concepto que se ha venido cambiando por el de la protección y defensa de la salud que corre algún riesgo cuando se intenta tapar las canas. Bienvenidas sean las canas, por lo que significan, especialmente en aspectos importantes como el respeto y la sabiduría. Ojalá no vuelvan las pelucas porque tienen olor a colonialismo.

Autor:
Alfonso Marin
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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