Sábado 30 de Diciembre de 2017 - 12:01 AM

Los santos inocentes

Columnista: Alfonso Marin

Como parte de las profecías relacionadas con el nacimiento del niño Jesús, se conmemora también en estos días el sacrificio de los niños menores de dos años que vivieran en Belén y todos sus alrededores ordenado por Herodes, conocida como el día de los Santos Inocentes.

A través de la historia son muchas las muertes inocentes que se suceden en todos los lugares del mundo propiciadas y ordenadas por mandatarios inescrupulosos cuando ven amenazado su poder.

El tiempo que todo lo cambia para bien o para mal ha desdibujado la idea de la matanza de los niños de Belén hasta convertirla en una especie de broma o inocentada cuando de manera ingenua hacemos o creemos algo que de alguna manera riñe con las leyes de la lógica. Con este concepto ya generalizado, podemos decir que en cualquier etapa de nuestra vida, todos somos víctimas de los inocentes. Somos inocentes cuando creemos en las promesas de los políticos en campaña, somos igualmente inocentes cuando nos hacemos ilusiones sobre el éxito futuro sin tener en cuenta la disciplina y el trabajo; somos inocentes cuando creemos en la generosidad sin interés, también cuando creemos en el amor eterno y en los compromisos adquiridos por necesidad. Sobran los ejemplos para demostrar nuestra falta de discernimiento y buen juicio al momento de realizar nuestras actividades diarias. No cabe duda que de ello se valen las personas interesadas en hacernos daño para engañarnos o por lo menos hacernos creer lo que a ellas les conviene. Por el contrario, es mejor para todos que los inocentes sean cada vez pequeñas bromas para darle un toque de buen humor a la vida, tal como lo vimos el día de los inocentes en la televisión, porque nadie se escapa de tener una mala pasada en el cumplimiento de sus obligaciones. Mejorar el buen humor es una tarea loable que el futuro del país verá recompensada en el nivel de vida de las futuras generaciones, cuando cambiemos la intolerancia por una sonrisa y por consiguiente los altos índices de violencia que infortunadamente tenemos por una carcajada como si se tratara de la mejor inocentada.

Autor:
Alfonso Marin
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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