Sábado 10 de Febrero de 2018 - 12:01 AM

San Valentín

Columnista: Alfonso Marin

El mes de febrero tradicionalmente no es muy rico en acontecimientos importantes o fechas conmemorativas de carácter histórico, quizá la fiesta que más sobresale por sus alcances sociales es la fiesta de San Valentín, considerada como la fiesta de los enamorados en muchos lugares del mundo, incluyendo unos cuantos países de América. Sus orígenes son bastante remotos, como quiera que se considera a San Gelasio, un papa del siglo V el promotor de esta fiesta justamente el 14 de febrero, día del nacimiento de este santo. Según la cultura y la tradición, cada país celebra a su manera esta festividad, que como la Navidad es una de las más bonitas y significativas en la vida de las familias y las parejas. Por las noticas de cada año sabemos que en la cultura anglosajona, de marcada influencia en Norteamérica y su área de influencia la fiesta de San Valentín es todo un acontecimiento que mueve y conmueve toda la economía nacional. El sentido familiar se viste de gala para reunir alrededor suyo todo lo que tiene de amable la convivencia pacífica de los amigos y parientes. Los regalos van y vienen de manera generosa como para que no quede duda que el cariño y la amistad son pilares fundamentales del bienestar entre las personas. Las flores en su mayoría de origen Colombiano, engalanan los centros comerciales y en la intimidad de las casas dan testimonio de amor entre los enamorados. Muchos países vecinos nuestros también estarán de fiesta de enamorados este 14 de febrero, como Chile, Argentina, Ecuador, México, Cuba, Paraguay, Puerto Rico y Venezuela, fecha que este año curiosamente coincide con el Miércoles de Ceniza del calendario católico, preparatorio a la celebración de la Semana Mayor.

Así San Valentín no sea un santo muy cercano a nuestras tradiciones culturales, nos alegramos que exista en el mundo un día para rendir homenaje al amor y la amistad, porque con ello estamos demostrando que en todo corazón existen sentimientos nobles que afloran ante cualquier llamado sencillo de la naturaleza. Las personas que tienen parientes lejos de sus hogares, como puede ser el caso de los venezolanos residentes en Bucaramanga, ojalá puedan comunicarse con este motivo para darse el abrazo de la amistad y la solidaridad, que seguramente les está haciendo falta.

Autor:
Alfonso Marin
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