Sábado 26 de Mayo de 2018 - 12:01 AM

La deserción escolar

Columnista: Alfonso Marin

Aparecieron por estos días las cifras sobre la deserción escolar en Santander y Bucaramanga en el año anterior. A pesar de que disminuyeron respecto a años anteriores, siguen siendo muy altas y preocupantes tanto para las autoridades educativas como para la ciudadanía. Este fenómeno que no es nuevo ni mucho menos de Colombia únicamente, es tal vez la causa fundamental para que sigamos rezagados en asuntos de desarrollo. Desde cuando el general Francisco de Paula Santander en su calidad de Vicepresidente encargado del gobierno inició su ambicioso programa educativo, consistente en la construcción de escuelas en todos los lugares del país que tuvieran más de 100 habitantes y la construcción de colegios en todas las cabeceras y capitales de provincia, se ha tenido que luchar por detener la deserción escolar. Libros de memorias tan importantes como los de Florentino González, Jose Hilario López, Aquileo Parra y Marco Fidel Suárez todos en mayor o menor grado se refieren a la abultada deserción escolar en sus años de juventud. La causa principal según ellos era la extremada violencia de los profesores con sus alumnos, rematada por los castigos inclementes de sus padres que llegaban hasta el punto de dejar discapacitados a los niños por el resto de sus días. Se agrega a lo anterior la idea generalizada de que era más importante enseñar a un niño a trabajar que a estudiar, cuando la verdad es que sin estudio es difícil aprender a trabajar bien. La llegada de la misión alemana a Colombia traída por los gobiernos radicales entre 1863 y 1886 no cabe duda que mejoró sustancialmente la educación y disminuyo en gran parte este comportamiento en el sistema de enseñanza primaria y secundaria. Con muchos altibajos seguimos progresando en materia educativa, pero de todas maneras nada justifica que todavía haya más de cuatro mil niños que abandonan las aulas escolares en Santander y más de 1.500 en Bucaramanga. Como el futuro depende de los niños y los jóvenes ojalá las nuevas políticas en materia educativa que vendrán con el nuevo gobierno le apunten en la dirección correcta para que antes del 2020 ningún niño abandone su colegio.

Autor:
Alfonso Marin
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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