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Sábado 22 de Octubre de 2011 - 12:01 AM

Los indignados

Columnista: Alfonso Marin

No me atrevería a asegurarlo con mucha veracidad, pero creo sinceramente que es la primera vez en el mundo que los sentimientos y manifestaciones de protesta tienen un solo nombre, Indignados.


Como corresponde a un mundo globalizado, globalizadas han sido las protestas y manifestaciones en contra del establecimiento por su descuido manifiesto en el manejo de los recursos económicos, que tiene a un alto porcentaje de la población del mundo en serias dificultades para satisfacer sus necesidades básicas. Los Indignados, especialmente jóvenes que ven amenazado su futuro, han logrado ampliar su protesta a la mayoría de los países. En la última jornada participaron ciudadanos de 960 ciudades de 82 países, lo cual nos dice mucho sobre el sentido y justificación de la protesta. Para nadie es un secreto que el futuro de los jóvenes depende en grado sumo de la herencia y los recursos que van dejando las generaciones anteriores. Hacer mal uso de dichos recursos no solo es una irresponsabilidad sino una falta de solidaridad con las generaciones siguientes. Los Indignados en este momento son muchos, así todos no salgan a las calles porque es notoria la falta de responsabilidad en el manejo económico de los países desarrollados y subdesarrollados; porque se manejaron como patrimonio propio. Los altos niveles de corrupción son afines y frecuentes en todas partes, de ahí el interés de muchos gobiernos por mantenerse por siempre en el poder y en el mejor de los casos cederlo a familiares o amigos. La democracia de apariencia denunciada por estos Indignados del mundo ha hecho crisis y se hacen necesarias nuevas formas o sistemas políticos que ofrezcan garantías futuras.


La protesta es la forma civilizada de manifestar inconformidad contra las decisiones de los gobiernos y en casi todos los regímenes se acepta y se respeta por considerarse un derecho ciudadano, lo importante es que se atienda a esas peticiones manifestadas públicamente. La resignación ya no es una cualidad del buen ciudadano porque hasta las mismas autoridades nos invitan a denunciar las anomalías de las autoridades. Pero en este caso de las protestas callejeras de los Indignados, más parece la expresión de un sentimiento de frustración por un estado de cosas que viene acorralando al ciudadano del común, cercenándole sus posibilidades futuras.


No cabe duda de que el mundo cambia todos los días, incluyendo las protestas por diversas razones. El sufrimiento de una comunidad fácilmente logra impresionar a la comunidad del mundo, porque ya no existen problemas ajenos.


La solidaridad es un don universal que hasta ahora estamos descubriendo, ojalá para equilibrar en algo las desigualdades sociales.

Autor:
Alfonso Marin
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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