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Sábado 24 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

Naturaleza y perfección

Columnista: Alfonso Marin

Con motivo de la exposición sobre el emperador Napoleón que por estos días se exhibe en Bogotá y después en otras ciudades del país, se han vuelto a recordar algunas de sus famosas frases y memorables sentencias a las cuales no les pasan los años. La muy conocida de que  “las batallas contra las mujeres son la únicas que se ganan huyendo”, en boca de un guerrero como él, no deja de ser una muestra de su debilidad manifiesta por las damas, las cuales le produjeron según sus biógrafos, las mayores derrotas. Pero sin duda  algo que personalmente me ha llamado siempre la atención es su defensa a todo lo natural y espontáneo de la vida, resumida en su frase “Todo lo que no es natural es imperfecto”.


La ciencia y la tecnología han estado desde hace unos cuantos años empeñadas en desvirtuar en la práctica esta frase napoleónica intentando producir elementos y aparatos para corregir y mejorar las cosas de la naturaleza. En asuntos de belleza y salud humanas no pasa un solo día sin que aparezca un método o equipo que permita mejorar una función o reemplazar un órgano  deteriorado y qué no decir de las intervenciones quirúrgicas para cambiar el aspecto físico de las personas. El cuerpo humano con su genio y su figura que lo considerábamos inmodificable, actualmente ya no lo es tanto porque existen intervenciones para casi todo. A las primeras intervenciones para mejorar la nariz, siguieron otras muchas, hasta llegar al extremo de que ya nadie se conforma con su figura y espera que la ciencia y la tecnología con ayuda de un buen medico les cambien todo lo que no les gusta. El concepto de que el cuerpo humano es susceptible a modificarse a veces un poco al capricho de las personas, es relativamente nuevo en el mundo. Lo natural puede ser perfecto porque funciona, pero no impide que se mejore su apariencia. El concepto de Platón de que lo más bello es lo que mejor funciona, también ha sufrido un cambio con este querer moderno de que no haya imposibles en ningún campo de la ciencia y la tecnología. Napoleón, que debió ser un discípulo  de la filosofía Platónica, se conformó con defender la perfección de la naturaleza sin elevarla a la categoría de lo bello como sí la concibió el maestro griego al afirmar que los ojos más bellos son los que más ven y los oídos más bellos son los que más oyen.


La vida y la ciencia que no se detienen en la práctica de su creatividad, casi siempre sin querer queriendo van reeditando el diccionario de las frases célebres que no dejan de ser un recurso para el diálogo y la escritura, así su significado intrínseco aplicado a la realidad haya dejado de ser hace mucho tiempo una norma de vida. Nadie niega que la naturaleza es perfecta, pero todo lo que no es natural ya no es imperfecto, así lo haya dicho Napoleón.

Autor:
Alfonso Marin
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