Publicado por: Alvaro Beltran Pinzón
Si bien es cierto que prever desastres se escapa del alcance de los mortales, sí existen conocimientos y métodos científicos que permiten, con alto grado de confiabilidad, estimar situaciones susceptibles de ocasionar daño y que, de manera sensata, no pueden despreciarse.
Tal es el caso de las alertas que ha encendido la Sociedad Santandereana de Ingenieros (SSI) respecto a la construcción de las variantes a las carreteras que conectan a Bucaramanga con Barrancabermeja y San Vicente, con motivo de la inundación que acarreará la hidroeléctrica del río Sogamoso, cuyos trazados coinciden con áreas de comprobada inestabilidad geológica.
Se ha pensado en la posibilidad de apelar a la conformación de una comisión de expertos que examine los estudios que le permitieron a Isagén avalar sus decisiones, así como también para cotejarlos con los criterios sobre los cuales la SSI ha sustentado la preocupante denuncia de una gran probabilidad de colapso de las vías, una vez se produzca el llenado de la represa.
Esta instancia parece ser recomendable para unificar criterios en torno al mayúsculo problema, pero resulta inaceptable que en la escogencia de los técnicos intervenga la cuestionada empresa y, menos aún, que sufrague los costos y honorarios correspondientes. Esta responsabilidad tiene que asumirla la Gobernación de Santander. Aquí no caben falsas economías cuando lo que está en juego es una grave afectación a vitales sectores ciudadanos y económicos de la región. Los miembros de dicha comisión deben ser definidos de forma autónoma por el ente territorial, y sus conclusiones han de servir de base fundamental para que Santander adopte una sólida posición frente a tamaña incertidumbre.
Coletilla: Al cumplir su ciclo vital, Alfonso Gómez Gómez deja vacío enorme como quiera que fue, sin duda, referencia política de primer orden a nivel departamental y nacional.
Nos queda el ejemplo de su serenidad y discreción, prudente talante, distanciamiento comprensivo, fino sentido para tomar decisiones, vocación lectora y su permanente observación y aprovechamiento de todas las experiencias que pudo cosechar en su peregrinaje para beneficio de nuestro terruño.










