Publicidad
Vie Nov 24 2017
23ºC
Actualizado 02:54 pm
Lunes 21 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

Cambiar para no cambiar nada

Columnista: Alvaro Beltran Pinzón

Aspirar a que unas instituciones presas de la desaforada avaricia de sus integrantes puedan producir cambios que enmienden su desprestigio y deslegitimación no pasa de ser vana ilusión, que se transfigura en jugosa oportunidad para acrecentar su poder y capitalizar más beneficios.

Todas las iniciativas de ajustes que se han ventilado en los últimos tiempos –llámense a la justicia, la contratación estatal, la salud, la educación y, ahora, a la política- o bien han naufragado en el mar de pujas de los intereses particulares o se han convertido en esperpentos que agravan sus fallas.

La reforma política que actualmente se tramita, según lo planteó el Gobierno, es necesaria para: “abrir el sistema político a nuevas expresiones… y hacerlo más transparente y democrático”. Con esa mira conformó una Misión Electoral Especial que produjo un ingenuo diagnóstico con algunas innovaciones, como la creación del Consejo Electoral Colombiano, la adopción de listas cerradas, el transporte público el día de elecciones, entre otras.

En el proceso de presentación y elaboración de ponencias del proyecto de acto legislativo se le han adicionado aspectos desfavorables como un inoportuno debilitamiento de la pérdida de investidura de los congresistas, restricciones adicionales para agrupaciones pequeñas, institucionalización del transfuguismo y la prohibición de inscribir candidaturas por fuera de los partidos políticos.

Como anota el profesor Hermes Tovar Pinzón, en su libro Corrupción, metáfora de ambición y deseo, “siempre sale a relucir la mezquindad de todos los poderes del Estado que niegan la posibilidad de un cambio profundo”, sin reparar que “Colombia vive al filo de un abismo que no ven quienes dirigen la Nación”.

Coincide esta previsible frustración reformista con los repetidos escándalos protagonizados por altos dignatarios de las Cortes. La aplicación de la justicia y el ejercicio de la política son elementos fundamentales del andamiaje democrático. Valdría la pena que en el próximo debate electoral se estudiara la conveniencia de elegir una diputación plenipotenciaria para hacer una reforma sustancial de estas estructuras.

Autor:
Alvaro Beltran Pinzón
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Contactar al periodista
Su voto: Ninguno (1 vote)
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad