Lunes 19 de Noviembre de 2018 - 12:01 AM

La puerta giratoria

Columnista: Alvaro Beltran Pinzón

Como es habitual con trascendentes temas nacionales, mucho se ha discutido –en vano- sobre las inhabilidades, incompatibilidades e inconveniencias que surgen del contubernio entre lo privado y lo público, las cuales cobran especial relevancia para el caso de la justicia. Así se ha puesto en evidencia con la divulgación en Noticias Uno de las grabaciones de revelaciones del año 2015, relacionadas con los delitos cometidos por la empresa Odebrecht y que involucran a sus socios, dentro de los cuales están filiales del grupo Aval, de las que fue apoderado el hoy Fiscal General de la Nación.

Las explicaciones dadas por este funcionario en torno a su comportamiento en diferentes episodios cuando actuaba como amigo y confidente del Controller de la Concesión Ruta del Sol II, o cuando guardaba silencio en virtud del sigilo debido a su vínculo profesional, o en ejercicio de sus deberes como Fiscal hasta mayo de 2018, fecha en que se declaró impedido, se han convertido en un verdadero galimatías.

Su inacción, en su condición de ente privado, frente a la información recibida de primera mano parece no tener asidero, de acuerdo con las regulaciones del Código Penal. Sin embargo, ha informado que gracias a su iniciativa se tramita en el Congreso de la República una norma para obligar a las personas naturales que tengan conocimiento de hechos delictivos a instaurar la correspondiente denuncia. De igual manera, lamenta el naufragio de un proyecto de ley que presentó, en agosto de 2016, para reglamentar la designación de fiscal ad hoc en caso de eventuales impedimentos, en momentos en que, según sus palabras, el suceso Odebrecht no existía. Argumento que resulta incomprensible a la luz de las nuevas realidades.

Ha repetido el Dr. Martínez que su permanencia en el importante cargo obedece -solamente- al compromiso asumido con los colombianos de realizar una gestión de beneficio general, pero las circunstancias en que se ha desenvuelto conducen a un efecto contrario. Lo que ahora se impone es la salvaguarda misma de la Institución que está gravemente afectada con el embrollo de este escándalo.

Autor:
Alvaro Beltran Pinzón
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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