Publicidad
Vie Dic 15 2017
22ºC
Actualizado 09:56 am
Lunes 16 de Enero de 2012 - 12:01 AM

Eufemismos o realidades

Columnista: Alvaro Beltran Pinzón

Vuelven y juegan los mensajes de las Farc, que ponen en el escenario la controversia sobre la sinceridad de sus periódicas manifestaciones de disposición para encontrar caminos de paz. Esta vez, como lo han resaltado connotados analistas, se aprecia un lenguaje mesurado que hace menos arrogante el comunicado de su nuevo comandante.
Con su florida retórica, ha planteado seis puntos sobre los cuales estarían dispuestos a entablar conversaciones: privatizaciones, desregulación, libertad absoluta de comercio e inversión, depredación ambiental, democracia de mercado y doctrina militar.

Para nadie es un secreto que el secuestro y las inaceptables violencias contra la población civil han dado paso a un cerrado rechazo de la opinión pública a este grupo armado. Razón por la que se vislumbra un hábil desplazamiento hacia la obtención de su reposición en el campo político, como estrategia para soslayar el lastre del terrorismo y sus imbricaciones con el narcotráfico, que las atan al ámbito puramente delincuencial, y les restan cada vez más sustento para poder negociar con el Estado.

Anota el jefe guerrillero que “es una verdadera hazaña lograr hoy comunicarnos con el resto del mundo”. Se explica entonces el sentido de este pronunciamiento, que pretende obtener un espacio ideológico, no sólo para mejorar su perversa imagen, sino para situarse con medida congruencia en el concierto de varios países de América Latina que, de algún modo, pueden servirles de favorable caja de resonancia.

Hace bien el presidente Santos cuando advierte que no habrá un segundo Caguán, y exige en forma perentoria, como condición para contemplar la eventualidad del pretendido diálogo, hechos concretos como la liberación de los secuestrados, el fin del reclutamiento de menores, y un cese al fuego verificable.

Con seguridad el Gobierno es consciente de las jugadas de este ajedrez que se cocina entre mensaje y mensaje, pero lo cierto es que, a pesar de todos los escepticismos, no se debe rechazar de plano la exploración de horizontes para tratar de concluir un conflicto que le genera exagerado precio a la nación colombiana. Es claro que la paz que se anhela no está a la vuelta de la esquina, pero si se consigue avanzar en las supuestas conversaciones secretas que se estarían adelantando, esta posibilidad podría ser bienvenida. ¿Por qué no?

Autor:
Alvaro Beltran Pinzón
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Contactar al periodista
Su voto: Ninguno (3 votos)
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad