Publicidad
Sáb Sep 23 2017
21ºC
Actualizado 08:07 pm
Lunes 27 de Febrero de 2012 - 12:01 AM

Volver por sus fueros

Columnista: Alvaro Beltran Pinzón

Se ha considerado a la justicia como el ejercicio más diciente de la democracia, por significar la constante y perpetua voluntad de tutelar los derechos de cada quien. Por ende, le son inherentes la imparcialidad, el riguroso ceñimiento al espíritu de la ley, su diligencia, y la pulcritud de sus dignatarios; características con las cuales se conforma la propia majestad de su institucionalidad. A su vez, todo ciudadano debe responder a sus providencias con respetuoso acatamiento, en la seguridad de que allí está la garantía del Estado de Derecho.


Sin embargo la realidad colombiana se aleja peligrosamente de ese postulado ideal, y se observa cómo las decisiones judiciales se han visto sometidas a duros cuestionamientos, a la duda de sus motivaciones, a la siembra de controversias. Voces que se envalentonan contra sus dictámenes, actitudes que rozan la desobediencia civil, astucias que vulneran con recursos de distracción política sus términos, aprovechando las grietas que han dejado legislaciones volátiles y sin unidad de criterio.


Cierto es que las mismas personas encargadas de velar por la grandeza de la justicia, con sus acciones y omisiones, han contribuido de alguna manera a este estado de cosas. Los enfrentamientos entre altos organismos, los recientes episodios de intercambios burocráticos, las componendas en el otorgamiento de jubilaciones injustificadas, y las relaciones indeseables de unos magistrados, son ejemplo de ello. La secular demora y dilación en los procesos a que se ven abocados los litigantes, hacen perder la fe en la posibilidad de obtener su administración en forma oportuna. La exposición mediática y el afán de protagonismo evidentes en diferentes instancias, han venido a representar apreciable merma en su credibilidad.


Como es una necesidad sentida de la Nación, es imperativo que se avance en la restauración del diálogo entre los distintos actores, quienes, más allá de buscar mejorar posiciones de control y de poder para sus personales intereses, deben centrarse en la misión de acertar con el logro de una reforma coherente y profunda, que contribuya de modo eficaz al propósito de conseguir que la justicia reencuentre la dignidad de su imagen, que se recupere la confianza del ciudadano en su actuación, y se pueda palpar que la democracia cuenta con una institución que es firme salvaguarda de sus principios.

Autor:
Alvaro Beltran Pinzón
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Contactar al periodista
Su voto: Ninguno (4 votos)
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad