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Lunes 19 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

Una vida ejemplar

Columnista: Alvaro Beltran Pinzón

La rectoría de Fernando Hinestrosa Forero en la Universidad Externado de Colombia, representó la consolidación de un proyecto educativo que encarnaba, desde su origen mismo, los esfuerzos por la independencia de la razón, por el sentido del saber frente a los dogmatismos y por la reivindicación de la autonomía responsable como fundamento para el ejercicio de la cátedra y la conquista del conocimiento.


Así se forjó esta institución de estirpe liberal, que su padre Ricardo Hinestrosa Daza concibió, y por la cual luchó, apartándose de los rígidos esquemas que a la sazón imperaban en la educación colombiana, y que le aseguró esa condición saludable del librepensamiento, para construir una visión secularizada de la vida y de la democracia. Herencia esta que en forma invariable le sirvió de norte, y que exteriorizaba al manifestar sus afinidades con Santander, cuna del olimpo radical del siglo XIX y con sus gentes de espíritu libérrimo.


Con esa recurrente referencia, siendo el suscrito Rector de la UIS, fue muy grato darle cuerpo, en el año 2006, al convenio de cooperación con la Universidad Externado de Colombia, para el ofrecimiento de posgrados en la escuela de Derecho y Ciencia Política que entonces, con gran entusiasmo, se acometieron bajo la coordinación del doctor Eduardo Muñoz Serpa. En esa ocasión el Consejo Académico de la Universidad Industrial de Santander le concedió la distinción de “Profesor Visitante” con motivo de la recordada cátedra inaugural que en su momento impartió a los primeros estudiantes de dichas especializaciones.


Esta solidaridad académica obedecía a su particular compromiso de brindar oportuno apoyo a las regiones del país, respetando sus diferencias culturales, y son parte de la huella magisterial que ha dejado Fernando Hinestrosa Forero entre nosotros. Y más allá, la memoria de su prestancia intelectual y sabiduría que refrendó con pulcritud, señorío y mesurada personalidad, siempre ajena a la ostentación y a la codicia del poder.


Es así como en la serenidad de una existencia íntegramente entregada al cumplimiento de su deber, este maestro consagrado de la academia, excelente orientador de juventudes, impecable escritor, cálido ser humano y jurisconsulto de indiscutible sapiencia, ha pasado a la historia como el ejemplo que tanta falta hace en esta nación de tan escasas eminencias en el bien.

Autor:
Alvaro Beltran Pinzón
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