Sábado 03 de Marzo de 2018 - 12:01 AM

¿Un ovni en la antigua roma?

Columnista: Anastasia Espinel

Numa Pompilio, el segundo rey de Roma y sucesor inmediato del legendario Rómulo, era, sin duda, un hombre muy favorecido por los dioses que le ayudaban a resolver numerosos problemas que debía enfrentar. En aquella época Roma distaba mucho de ser la metrópoli más grande de la Antigüedad que todos conocemos y se asemejaba más bien a un conglomerado de cabañas diseminadas que a una verdadera ciudad, así que para convertirla en una auténtica urbe la ayuda divina resultaba indispensable.

En la esfera legislativa, el rey fue asesorado por la ninfa Egeria, guardiana del manantial cerca de la Puerta Camena, donde Numa Pompilio se reunía con ella para anotar sus sabios consejos en cuanto a la legislación y los conjuros eficaces. Sin embargo, el rey deseaba para su adorable ciudad una protección aún más eficiente contra todos los males y decidió pedirle consejo al mismo Júpiter.

Cuando el rey le preguntó al padre de los dioses cómo podría proteger Roma contra los rayos, las tormentas y las epidemias, este le pidió a cambio un sacrificio humano. Hombre pacífico y amante de la paz, Numa se negó terminantemente a quitarle la vida a alguno de sus súbditos ni tampoco iniciar una guerra para reemplazarlo con un prisionero enemigo. Por lo tanto, intentó rehuir aquella exigencia tan cruel, involucrando a Júpiter en una discusión dialéctica, aunque en el fondo tenía miedo de provocar la ira del dios.

Por suerte, Júpiter no se enojó sino, por el contrario, le agradó la astucia de Numa así como su humanismo. Le prometió su ayuda y al día siguiente arrojó sobre Roma un escudo sagrado. De ahora y en adelante, Roma no tendría nada que temer mientras que el escudo se mantuviese a buen recaudo. La reliquia sagrada fue colgada en el templo de Marte y la Egeria le aconsejó a Numa a fabricar 11 escudos idénticos y colocarlos en las paredes del aquel mismo santuario para despistar a ladrones potenciales.

En las monedas romanas se conservaron numerosas imágenes de aquel escudo sagrado de Júpiter flotando en el cielo sobre Roma, motivo que posteriormente inspiró a algunos artistas de la época medieval y renacentista. En algunas imágenes su aspecto se asemeja tanto a un platillo volador que vuelve a despertar más y más rumores acerca de otra posible visita de “alienígenas ancestrales” en la época romana.

Autor:
Anastasia Espinel
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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