Domingo 17 de Diciembre de 2017 - 12:01 AM

Mitra, el antecesor de Cristo

Columnista: Anastasia Espinel

En la noche del día 24 al 25 de diciembre celebramos el nacimiento de Cristo; aguardamos con alegría aquella fiesta pero pocos conocen que Cristo ha tenido un antecesor mucho más antiguo.

En Antiguo Oriente era el día de celebración de la fiesta de Mitra, poderosa divinidad solar con una historia que cuenta con más de 4 mil años y uno de los númenes más importantes del zoroastrismo, la religión ancestral de los persas.

Según aquella creencia, el mundo es regido por dos divinidades contrapuestas, Ahuramazda, dios del bien y de la verdad, y Arimán, dios de las tinieblas y de la mentira. Cuando la vida sobre la Tierra apenas empezaba, el malvado Arimán decidió eliminar sus primeros brotes con la ayuda de la más temible de sus creaciones, un gigantesco toro que escupía fuego y destruía todo a su paso. Para salvar el mundo, Ahuramazda hizo chocar entre sí dos rocas haciendo brotar la llama sagrada de la cual nació Mitra.

El joven dios se enfrentó al toro, lo venció en una lucha descomunal y le dio muerte. De la carne, la sangre y los huesos del toro surgieron todo tipo de hierbas, frutas y cereales comestibles y Mitra enseñó a los humanos cómo usarlas. Luego, celebró un banquete sacramental con los humanos y les comunicó su decisión de ascender al cielo para volver al lado de su padre Ahuramazda.

Todos le pidieron quedarse a vivir entre ellos para poder defenderlos contra nuevas maldades de Arimán; entonces, Mitra les prometió a la humanidad que volvería a la Tierra si el mal volvería a cobrar fuerza y salvaría el mundo cada vez que fuera necesario.

Conmemorando aquella batalla entre el Bien y el Mal, los seguidores de Mitra celebraban su fiesta en la noche del 24 al 25 de diciembre, cuando en el hemisferio norte se produce el solsticio de invierno, la noche más larga y el día más corto del año.

El culto de Mitra, el defensor de la humanidad, se propagó desde Persia por todo Oriente y luego, por todo el Imperio Romano donde en los primeros siglos de la era cristiana compitió con el cristianismo, con el que tiene indudables semejanzas.

Autor:
Anastasia Espinel
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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