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Viernes 09 de Febrero de 2018 - 12:01 AM

La gran aventura de la seda

Columnista: Anastasia Espinel

En la columna anterior hablamos sobre el descubrimiento de la seda; ahora veremos cómo se expandió por el mundo.

La aventura mundial de la seda comenzó bajo el gobierno de Wu, el séptimo emperador de la dinastía Han, quien reinó entre el 141 y el 87 a. C. Bajo su mandato, un joven oficial de la guardia imperial, llamado Zhang Qian realizó su famoso viaje al Occidente y además de celebrar importantes alianzas militares, inauguró la famosa Ruta de la Seda. Fue así como la seda llegó a las otras culturas del Mundo Antiguo, incluida la griega y la romana, pero el secreto de su fabricación, celosamente guardado por los emperadores chinos, seguía siendo un misterio.

¿Cuándo comienza la producción de seda fuera de China? Esto no se sabe con certeza pero, al parecer, fue aproximadamente en el siglo V, en la Persia Sasánida. Una leyenda cuenta que cuando un príncipe persa pidió la mano de una de las hijas del emperador chino, este aceptó la propuesta gustosamente. A su vez, el joven heredero del trono Sasánida le envió una carta a su prometida, contándole que en su reino próspero y poderoso se conseguía con facilidad cualquier cosa menos la seda. Acostumbrada a vestirse exclusivamente de seda, la princesa escondió algunas semillas de morera y unos cuantos capullos de gusano de seda en su exuberante peinado y logró burlarse de los aduaneros imperiales que, tras haber revisado todo su ajuar, no se atrevieron a obligar a la hija de su soberano a destrenzar su cabello. Fue así como los gusanos de seda llegaron a Persia, donde no tardaron en encontrar un nuevo hogar.

Poco después, hacia el año 552, el emperador Justiniano el Grande también recibió los huevos de los gusanos de seda que llegaron a sus manos de una manera igual de ingeniosa. Según el testimonio del historiador Procopio de Cesarea, fueron dos monjes cristianos que los habían traído desde Persia, ocultos en sus bastones. Bajo su protección personal, comienza la primera producción de seda en el Imperio Bizantino, sobre todo en la región de Antioquía.

Fue así como China perdió el monopolio en la producción de la seda pero lo conservó en cuanto a la calidad de la tela. Las telas chinas eran de mejor calidad que las persas y bizantinas por lo que la Ruta de la Seda siguió funcionando.

Autor:
Anastasia Espinel
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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