Sábado 24 de Febrero de 2018 - 12:01 AM

El incesto y el calendario

Columnista: Anastasia Espinel

En la columna anterior hablamos sobre el incesto divino entre los dioses egipcios Nut y Geb que dio origen a la creación del mundo; ahora veamos cuáles fueron sus consecuencias.

Shu, el dios del aire, furioso por lo que sus hijos Nut y Geb se habían unido sin su consentimiento, se interpuso entre ellos separando el Cielo de la Tierra y creando entre ambos un espacio necesario para la aparición de la vida: las plantas, los animales y los seres humanos. Además, por ser mujer y, por lo tanto, la culpable de haber seducido a su hermano, Nut tuvo que sufrir otro castigo terrible: la maldición de su padre Shu quien le prohibió tener descendencia de Geb en ningún día del ningún mes del año.

Por suerte, Thot, el dios de la sabiduría, el creador del lenguaje, de la escritura y de los números, compadeció de la desdichada Nut. Siendo también el inventor de todos los juegos de azar, desafió a Jonsu, el dios de la Luna, a jugar con él a los dados. Como era de esperar, Jonsu perdió los cinco partidos seguidos ya que ni el más poderoso de los dioses podría rivalizar con la astucia de Thot. Como premio, Thot le exigió al perdedor que le cediera algo de su luz lunar, justo la cantidad que bastó para añadir cinco días más al calendario oficial, los llamados días epagómenos, que en realidad no pertenecían a ningún mes en concreto.

De este modo, en estos cinco días complementarios, pudieron nacer los cinco hijos de Nut: Osiris (dios de la agricultura y de la vida), Horus (dios del Cielo, quien en realidad era hijo de Osiris e Isis, concebido por ambos aun en el vientre materno de Nut); Seth (dios del caos y de la destrucción), Isis (la gran diosa madre que simboliza la fecundidad y la fuerza procreadora de la naturaleza) y Neftis (la diosa de la muerte y de los ritos funerarios). Posteriormente, en idioma copto, aquellos días fueron denominados piabotnkoyxi, «el pequeño mes».

De tal modo, gracias a aquel “incesto divino”, los egipcios poseían el calendario más exacto de la Antigüedad que siglos después fue traído por Julio César a Roma y conocido como el Calendario Juliano.

Autor:
Anastasia Espinel
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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