Viernes 18 de Abril de 2014
Publicidad
Publicidad
Andrés Mejía
Patrocinado por:
Domingo 23 de Diciembre de 2012 - 12:01 AM

A punta de buenas intenciones, conceptos y arengas…

Autor: Andrés Mejía

Con la implementación de su “nuevo esquema” de recolección de basuras, Gustavo Petro estableció una contundente lección universal en materia de cómo concebir, diseñar y ejecutar políticas públicas.

El primer día de la implementación del “nuevo esquema”, Bogotá exhibía un panorama ruinoso, con basuras acumuladas en las calles y las esquinas. Fue evidente para todos que el “nuevo esquema” de Petro ni siquiera pudo planificar su propia entrada en operación: sus operarios y vehículos salieron ya bien entrada la mañana: durante horas se habían acumulado las basuras, y el

“nuevo esquema”, lleno de deficiencias estructurales que emergerían durante el día, arrancó de la peor manera: con un déficit.
Respondió Petro de un modo que lo hizo quedar muy mal: culpó a los operadores privados por haber detenido la recolección a las 22:00; ellos probaron que la administración les había ordenado llevar todo al distante relleno antes de las 23:59. Petro sugirió conspiración en todos quienes lo estaban criticando en medios y redes sociales: algo ridículo dada la cantidad y variedad.

Pasaban los días. Había basuras por todos lados. Los vehículos de Petro resultaron ser simples volquetas, máquinas nada aptas para esta tarea: yo mismo vi una de ellas: los trabajadores hacían piruetas para lograr meter la basura a la volqueta; por los lados caían restos y el olor era insoportable.

Se vio luego obligado el Alcalde a negociar con los operadores privados, a quienes antes había dispensado los peores calificativos. Como si fuera poco, un operario de volqueta sufrió un accidente: descrédito mayor para un modelo que prometía “trabajo decente”.

¿Cuál es la lección que sin quererlo nos da Petro? Que para la concepción y ejecución de políticas no bastan las buenas intenciones y las arengas: la buena gerencia es indispensable. Durante meses se preguntó al Alcalde y a sus funcionarios cómo operaría su “nuevo esquema”. Jamás respondieron. Era claro que no habían preparado la logística, los recursos, los vehículos, los cronogramas, las rutas y todo lo necesario para organizar el servicio.

Sus respuestas siempre se limitaban a enunciar principios y buenas intenciones. Incluso se detenían largos minutos en asuntos de terminología (“residuo” en vez de basura). Es increíble tanta ingenuidad; es impensable tanta ineptitud, pero es verdad: parece haber creído Petro que eso bastaba para organizar tan complejo asunto. Hoy, gracias a este profundo error, una ciudad de 7 millones de habitantes retrocedió décadas en la prestación de un servicio esencial. Y aún no llega la solución.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Sin votos aún
Compartir en facebookCompartir en twitterCompartir en my spaceAgregue a digg.com
Agregar comentario
Agregar comentario
Comentarios de facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad

Zona Comercial

Publicidad
Todos los derechos reservados Galvis Ramirez & Cia S.A. - 2014 - Bucaramanga - Colombia. Prohibida su reproducción total o parcial, sin autorización escrita de su titular. Términos y condiciones