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Domingo 11 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

Respaldo a Petro y a Transmilenio

Columnista: Andrés Mejía

No voté por Gustavo Petro, y de hecho fui muy crítico con algunos planteamientos de su campaña. Pero hoy, en vista de la arremetida de violencia que sufrió Transmilenio, respaldo al Alcalde y rechazo el modo traicionero como fue aprovechada su buena voluntad.


El Transmilenio bogotano, con todos sus problemas y defectos, es uno de los más grandes avances sociales que haya habido recientemente en Colombia.


Es cierto que sus buses viajan saturados, que en esa saturación merodean ladrones y abusadores, y que a veces las frecuencias son insuficientes, y que para muchos el pasaje es costoso. Hace varios años uso Transmilenio todos los días, mañana y tarde, así que tengo cómo saberlo.


Pero también es cierto que, antes de que existiera Transmilenio, los bogotanos, con excepción del sector minoritario que tiene carro, estábamos obligados a viajar en terribles buses, busetas y colectivos, conducidos casi siempre con imprudencia e irrespeto con el pasajero, con música a todo volumen, vendedores, predicadores y atracadores; buses sucios que no respetaban normas, paraban a recoger y dejar en cualquier parte, e iban expidiendo una horrible estela de humo negro.


De hecho, este sigue siendo el estado del transporte en la ciudad allí donde no existe Transmilenio.


Sistema que, con innegables problemas producidos en buena parte por su éxito, nos ha dado una alternativa de transporte ordenado y civilizado.


Respaldo al Alcalde en sus denuncias: los hechos dejan evidencia contundente de que esto tuvo alta organización. Tras unas extrañas “asociaciones de usuarios”, que en mis años de usuario jamás he conocido, parecen estar intereses políticos y económicos.


Hay sectores de la izquierda radical profundamente resentidos por la disidencia de Petro y por su victoria. Él ha sugerido nombres. Deben investigarse.


Y también parece haber intereses más materiales: los de contratistas de la administración de Moreno, cuando las mafias imperaron en Bogotá y la saquearon.


Espero que las autoridades investiguen y además de judicializar a los salvajes que ayer destruyeron estaciones, asaltaron empleadas, dañaron buses y sembraron el terror en la ciudad por un día entero, lleguen también a los nombres de los autores intelectuales.


Junto con este respaldo viene al alcalde una petición: no deje morir Transmilenio y no deje que lo maten. Trabaje para mejorarlo; estudie problemas y soluciones. Pero no se deje engañar por falsas asociaciones, y no permita que los resentidos políticos y las mafias de contratistas se roben la vocería del usuario común.

Autor:
Andrés Mejía
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