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Domingo 08 de Abril de 2012 - 12:01 AM

Evitar el show a toda costa

Columnista: Andrés Mejía

El episodio de la reciente liberación de secuestrados, feliz y digno de celebración como naturalmente fue, estuvo también marcado por muchos factores de tensión. Uno de ellos fue inevitablemente doloroso: el que no se permitiese a los familiares abrazar inmediatamente a los liberados, y tuviese que posponerse por unas horas el final de esa horrible agonía.


No tengo duda de que para el presidente Santos fue muy duro tomar esa decisión. Pero ella era necesaria; de hecho, evitar el espectáculo de medios era, en esta liberación, mucho más importante que en las anteriores.


He encontrado siempre repugnantes esos espectáculos. Los veo como una forma de comercio con seres humanos, en la cual, a cambio de gestiones cuya efectividad no dejamos de agradecer, hay que permitirles a Piedad Córdoba, a Iván Cepeda y a Gloria Cuartas hacer una exhibición desbordada de sí mismos. Si fuese tan humanitario su interés, creo yo, no exigirían ese escenario de exposición a los medios, y quedarían satisfechos con el regreso de los secuestrados a sus hogares.


Esto para no recordar las aberrantes circunstancias en las cuales algunos secuestrados eran trasladados a Venezuela, y pagaban por su libertad permitiendo al presidente Chávez una gran fanfarria.


Pero en el último caso, además del imperativo de evitar lo anterior, había razones prácticas que aconsejaban discreción absoluta.


Ellas pueden sintetizarse así: el presidente Santos planea iniciar un proceso de paz, y aparentemente -ojalá, digo yo- uno bien concebido y ejecutado, diferente a los que en el pasado nos produjeron tanta frustración.


Sabe que para ello son necesarias dos cosas: primero, discreción total, la cual permite llegar a acuerdos preliminares sobre la forma y el modo.


Segundo, que la conducción del proceso esté en sus manos, y luego en las de las partes, de modo que pueda avanzarse con seriedad sobre una agenda concreta.


Y para ello necesitaría mantener a raya a quienes hacen política y espectáculo con el tema de la paz. Ellos seguirán tratando de inmiscuirse, pero, si queremos que por fin haya en Colombia un proceso de paz serio, debemos apoyar al gobierno en su propósito de evitar el show.

Autor:
Andrés Mejía
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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