Publicado por: Carlos Chaverra
Hacía tiempo no había vuelto a ver a mi buen amigo y me sorprendí de ver que había ganado de nuevo unos kilitos de más. Le pregunté qué le había pasado. “La última vez que te vi estabas muy contento de los resultados de tu dieta y ahora te veo como si nada”, le dije sin ánimo de ofenderlo. “Volví a caer en el círculo,” me dijo “stress-comida-falta de ejercicio- culpa, más stress y más comida”, me dijo algo compungido.
Me puse a reflexionar en aquello de “caer en el círculo” y me di cuenta de que son más comunes de los que uno se imagina. Qué tal el circulo del “teléfono roto”: información-verdad-verdad a medias-chisme o el de “guardar las apariencias”, cuyo círculo sin fin nos lleva a denigrar de nuestras raíces.
El orgullo es el iniciador de muchos círculos y tiene la capacidad de engañarnos, haciéndonos caer en la trampa de ver la paja en el ojo ajeno. Por supuesto hay círculos virtuosos como los que se cimientan en el amor que sobrevive los años o la solidaridad espontánea de aquel que socorre a su vecino o el de aquel que sin decir mucho genera círculos a otros para que recojan cosecha abundante.
No supe cómo calificar las declaraciones del alcalde Petro esta semana. ¿Será que su idea de los centros de consumo controlado llevará a que podamos terminar con el círculo nefasto de destrucción que trae la adicción? ¿Serán más las personas rescatadas que aquellas que se pierdan en este terrible mal cuyos efectos permean a toda nuestra sociedad? O ¿será más bien que con esta idea seguiremos sin querer alimentando a aquellos que agazapados se enriquecen con nuestros males?
¿Cómo romper este terrible círculo vicioso de la adicción? Por ahora será crear círculos donde podamos mostrar benevolencia al adicto, autoridad con aquellos que se lucran del narcotráfico y donde nos pongamos en la dura labor de construir oportunidades de trabajo dignas. Que podamos desterrar el juicio fácil .Que honremos la verdad y rescatemos la virtud de la humildad. Ojalá podamos crear un sentido de responsabilidad donde entendamos que perdemos como sociedad cuando parte de ella se lucra de la adicción de otros o cuando los alzados en armas crean alianzas macabras escudándose en que el fin justifica los medios. Busquemos más bien círculos virtuosos donde contribuir y participar.








