Lunes 24 de Noviembre de 2014
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Carlos Chaverra
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Sábado 09 de Febrero de 2013 - 12:01 AM

Aún duele

Autor: Carlos Chaverra

Estábamos pasmados viendo por televisión lo increíble: las Torres Gemelas de Nueva York habían sido atacadas y ardían en llamas. La “creatividad” al servicio del mal. Noté que mi amigo se ponía pálido, fruncía el seño y se retiró del recinto como si no fuera con él. Me llamó la atención que mi amigo, un hombre sabio entrado en los setenta, hubiera tenido tal reacción. Todos estábamos conmocionados y estuvimos varias horas siguiendo la transmisión. Pasaron los días y cada vez que le ponía el tema me evadía. “Curioso” pensé “esta persona que está tan enterada de todo y  que opina  de todo, de esto no quiere hablar.”

Llegamos a febrero 7 del 2003 y por coincidencia nos encontrábamos con mi amigo siendo testigos nuevamente de otro triste momento: el Club del Nogal ardía en llamas. La lógica perversa del conflicto nos volvía a traer el absurdo. Y allí mi amigo, igual, misma reacción, como si no fuera con él.

Como respetaba mucho a mi amigo y se me hacía inusual su comportamiento,  pasado el tiempo le busqué el ladito para que pudiéramos llegar al tema del porqué de su indiferencia. Me contó de su niñez y juventud, de los días difíciles de la violencia partidista y cómo su padre y él habían sido víctimas de ese conflicto. “Aún duele”, me dijo. Vi entonces que sus reacciones eran una forma de inocularse de sus pasadas tristezas. A su manera ponía una barrera a todo ello que pudiera revivir conflicto, muerte y desolación.

Han pasado ya 10 años de El Nogal y los medios han dedicado un tributo especial a las víctimas y han revivido testimonios de sobrevivientes. Y sí…aún duele. Algunos han encontrado alivio en el perdón, otros aspiran a que algún día se haga justicia y los ejecutores tratan de justificar lo injustificable.

A mi amigo he querido invitarlo al Nogal- reconstruido y fortalecido- a mostrarle que si nos proponemos aún podemos recuperarnos de nuestras tragedias. Sé que ese “aún duele” está muy arraigado en su corazón y que no es ajeno a lo condición de muchos colombianos. Sucesos como El Nogal nos recuerdan lo frágil de la condición humana pero, así mismo, el “aún duele” nos debe animar a actuar, a que nos demos la oportunidad de que las próximas generaciones no hereden nuestro dolor.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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