Publicado por: Carlos Chaverra
Volvimos esta semana al oscuro mundo de las conspiraciones. Para el gobierno de Venezuela, la visita de Henrique Capriles a Bogotá esta revestida de toda clase de complots y planes dirigidos no sólo a desestabilizar al gobierno, sino a asesinar a las principales cabezas del estado bolivariano. Esta oscuridad de la conspiración trae otras oscuridades como la de la amenaza, matoneo verbal, intimidaciones de todo tipo que ponen al borde del precipicio la relación con nuestro vecino “amigo”. Nuestro Presidente ha querido manejar la situación poniéndole la luz del dominio propio que ofrece la diplomacia. Amanecerá y veremos.
No faltó tampoco la oscuridad de la intriga y rumor con el crucero de nuestra presidente de la Corte, cuyas explicaciones contribuyeron a más confusión. Aún está lejos de aclarar si se cumplió con las reglas y si no se cayó en un conflicto de intereses. Siguió también el triste aumento de los concejales de la capital de la República involucrados en el carrusel de la contratación, exponente de la más oscura corrupción.
Por fortuna no todo es oscuridad y pudimos ver asomos de luz radiante. Volvieron el tesón y el coraje de los escarabajos con el primer podio en la historia del giro de Italia alcanzado por Rigoberto Urán. Más importante que el premio merecido de un buen contrato con el Mónaco para el Tigre Falcao, fueron las muestras de cariño de los hinchas del Atlético de Madrid, así como las palabras del técnico y jugadores describiéndolo como una persona íntegra y entregada a su equipo.
Aunque no se le dio el mismo despliegue que a las noticias “oscuras”, la invitación a Colombia a entrar a la OCDE supone un reconocimiento a su gestión como país y permitirá que brillen más oportunidades para el desarrollo económico y social de nuestro país sin contar que nos pone a aspirar a ser más y a quitarnos los complejos del subdesarrollo.
Si uno busca encuentra joyas de luz como la que se dio aquí en nuestra ciudad con la entrega de 120 viviendas a los damnificados del invierno bajo la sombrilla de Dale la Mano a Santander. Solidaridad,unión público-privada, transparencia en la gestión y sobre todo un renacer de esperanza a 120 familias que nada tenían. Para todos nosotros un ejemplo de que se pueden vencer los caminos de oscuridad.











