Publicidad

Carlos Chaverra
Sábado 08 de junio de 2013 - 12:01 AM

Actos de Arrepentimiento

Publicado por: Carlos Chaverra

Compartir

Confieso que me dio cierto malestar oír la noticia del fallo del consejo de estado condenando a la nación por los robos cometidos por las Farc en la época del Caguán. ¿Cómo así que por un acto delictivo que cometieron los que en ese momento gozaban de una zona de distensión por las conversaciones de paz, sea el estado colombiano el que asuma los daños causados al ganadero que interpuso la demanda?

“Al margen de las decisiones políticas que dispusieron el despeje del territorio, así como de la legitimidad de las mismas, lo cierto es que el demandante no tenía que soportar las consecuencias de aquellas, así las conversaciones de paz hubiesen llegado a feliz término”, dice un aparte del fallo. Viendolo bien sí tiene cierta lógica: el estado estaba en la obligación de proteger y las Farc aunque tenían también la obligación de respetar a la población, abusaron. ¿Reconocerán las Farc que esto sucedió y que además existieron abusos en la zona de distensión o simplemente se dirá de nuevo que esto es el “costo” de la revolución?

El Ministro de Justicia habla de blindar el proceso de paz actual para que estos hechos no vuelvan a suceder. Se acerca el momento de tocar el punto de las víctimas y el “blindaje” que pide el Ministro necesariamente tendrá que pasar por actos de arrepentimiento. ¿Será que podremos reconocer que actos como los del fallo ocurrieron, al igual que despojos de tierra o dramas como los de los asambleístas del Valle? Así mismo ¿el estado reconocerá que no nos ha protegido a los ciudadanos como corresponde? ¿Que nuestra rama judicial y legislativa se han quedado también cortas, por decir lo menos? Igualmente, algo nos corresponderá también a nosotros, los ciudadanos, que en ocasiones hemos permitido el todo vale. Difícil coyuntura porque siempre estará la tentación de ver la paja en el ojo ajeno.

Actos de arrepentimiento, compleja disyuntiva. No solo es reconocer que nos equivocamos, sino que también nos toca reparar y más difícil aún, cambiar nuestro actuar depositando nuestra confianza en las instituciones, respetando las reglas de juego. Y tendremos que pasar por el trago amargo del perdón, un camino que por lo menos ayudará a reparar los corazones endurecidos por tanta injusticia y tragedia.

¿Podremos lograrlo? ¿Podremos dejar de soñar sueños de paz y más bien hacerlos realidad?

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día