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Sábado 12 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

Desarraigos

Columnista: Carlos Chaverra

“Yo soy Husam Atta, nacido en Irak. No hablo español, tengo toda mi familia en Colombia. Mi esposa vive en Bogotá, llevamos 4 años de casados, vine porque necesito reunirme con mi familia de nuevo porque en Irak no hay vida, necesito empezar de nuevo con mi esposa, poder trabajar, tener hijos, un lugar digno donde vivir.” Husam le entregó esta nota a las autoridades de inmigración en El Dorado. Aunque su destino final era Ecuador (allí no hay requisitos de visado) se arriesgó y no abordó el vuelo de conexión. La esperanza era que entendieran su drama y pudiera reunirse con su esposa Riyam que junto a su familia habían logrado calidad de refugiados en Colombia.

Al pobre Husam le anunciaron que debía ser deportado y lo devolverían en el siguiente vuelo. Le dejaron hacer una llamada y logró contactarse con Riyam quien corrió al aeropuerto con la esperanza de por lo menos ver a su esposo. La historia termina con una luz de esperanza ya que Inmigración decidió dar a Husam estatus de refugiado al comprobar su relación con Riyam. “Desarraigo es la pérdida o corrupción de las de raíces sociales y familiares sufriendo la identidad personal un extrañamiento o pérdida de sentido vital, cultural y social. El desarraigo repercute en la vida emocional de las personas y los grupos sociales.” Esta definición de Wikipedia nos permite pensar que aunque Hasam y Riyam tienen aún chance de rehacer sus vidas, tardarán en reconstruir su sentido vital, cultural y social. Me anima pensar que nuestro país pueda ser un sitio de esperanza al igual que para muchos de nuestros vecinos de Venezuela que aspiran a que aquí puedan rehacer sus vidas.

No deja de ser paradójico que mientras algunos nos ven como luz en la oscuridad, nosotros aquí estamos haciendo lo posible por incrementar la calamidad del desarraigo. Historias de violencia intrafamiliar, corrupción e injusticia son pan de cada día. Más paradójico aún es que los candidatos a la presidencia ya están en campaña, todos con historias de cómo arraigarnos en lo económico, lo social y en lo político. ¿Podremos creerles? Ojalá nos demos el chance de recuperarnos de nuestras propias historias de desarraigo ahora que le hemos dado una oportunidad a la paz.

Autor:
Carlos Chaverra
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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