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Sábado 26 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

Como saltamontes

Columnista: Carlos Chaverra

“¡Todos los habitantes que vimos son enormes! Hasta había gigantes…al lado de ellos nos sentíamos como saltamontes y así nos miraban ellos!”. El conferencista narraba así la historia de Josué y Caleb. Los 12 espías que había enviado Moisés a explorar la tierra prometida confirmaban que efectivamente “es una tierra donde fluyen la leche y la miel”, lo cual confirmaba a los israelitas que iban en el rumbo correcto después de haber sido liberados de las manos del faraón egipcio que los había esclavizado.

Me pareció curioso que en un foro empresarial saliera a relucir esta historia bíblica. Además, el expositor era el reconocido profesor de Harvard, experto en liderazgo Ronald Heiftz a quien se le había formulado la pregunta sobre cuál es la clase de liderazgo que requería Colombia.

Las personas se encuentran desesperadas por confiar, comentaba el profesor. Expresaba que se crea confianza cuando logramos dialogar sobre nuestras diferencias con civilidad. Solo manteniendo la civilidad se pueden construir y reforzar los lazos de convivencia. Las pasiones desbordadas llevan a que cambiemos la lucha por descubrir por las luchas por dominar y ahí es donde caemos en la tiranía.

Josué y Caleb observaban lo que los otros espías no podían ver. Ellos veían la “leche y la miel” y confiaban en las promesas que Dios había hecho a Moisés, en que esa sería la tierra prometida y al tomar posesión de ella serían bendecidos y bendecirían a otros. Los demás solo se fijaron en los gigantes y se veían a ellos mismos como saltamontes incapaces de cambiar, perdieron así toda la confianza.

“Enriquecer la vida con integridad”, mencionaba el Presidente del Grupo Bolívar como propósito superior de su organización, un buen ejemplo de cómo fijar una visión de tierra prometida y estar dispuesto a luchar con nuestros gigantes.

Me puse a pensar las veces que he adoptado una perspectiva de saltamontes y cómo en nuestra coyuntura actual no debemos caer en la tentación de convertirnos en los esclavos del faraón de los odios de la polarización que nos llevarían a imponer a la fuerza nuestra forma de ver el mundo. Sin darnos cuenta renegaremos de nuestra tierra prometida que tenemos por conquistar sin más opción que conformarnos con ser saltamontes para siempre.

Autor:
Carlos Chaverra
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