Sábado 21 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Recordando a Mandela

Columnista: Carlos Chaverra

Hace poco un amigo me comentó que había estado en Sudáfrica. Le pregunté si había podido visitar Robben Island, la tristemente célebre isla utilizada para tener prisioneros del apartheid, aquella terrible política de segregación racial. Me dijo que sí y me comentó detalles de la prisión y del más celebre de sus prisioneros: Nelson Mandela. Comentó algo que ya otros visitantes a aquél lugar me habían relatado: se respiraba un aire especial, “como el peso de la historia”, me dijo.

“Fue en el servicio de esta larga caminata hacia la libertad, la justicia y la igualdad de oportunidades que Nelson Mandela dedicó su vida. Al principio su lucha fue particular en este lugar, su tierra natal: una lucha para terminar el apartheid, una lucha para asegurar una igualdad política, social, y económica duradera para sus ciudadanos no blancos privados de sus derechos. Pero a través de su sacrificio y liderazgo inquebrantable y quizás ante todo su ejemplo moral, Mandela y el movimiento moral que dirigió llegarían a significar algo más grande. Llegó a encarnar las aspiraciones universales de los desposeídos de todo el mundo, sus esperanzas de una vida mejor, la posibilidad de una transformación moral en la conducción de los asuntos humanos.”

Recordaba así Barack Obama a Mandela en su discurso reciente en Sudáfrica, en donde se conmemoraba los 100 años del líder que transformó al mundo con su ejemplo de entereza e integridad, sin duda un momento para recordar “el peso de la historia” que significó la caída del apartheid gracias a una paciente espera de más de 20 años en aquella Isla de Robben que hoy día se ha convertido en un símbolo de la libertad.

Quizás lo que más me atrajo de Mandela fue su poco apego al poder. Una vez elegido como presidente cumplió solo un periodo, lapso en el cual consideró que su misión estaba cumplida, que la frágil democracia podía ya caminar por sí sola y que la semilla de la reconciliación que había él sembrado estaba sobre tierra fértil y tenía suficiente abono para crecer y resistir las luchas propias de un país en un proceso de reconciliación. Bueno recordar estos personajes, que nos convencen de la fortaleza de la humildad.

Autor:
Carlos Chaverra
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