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Sábado 29 de Octubre de 2011 - 12:01 AM

Cuidar lo valioso

Columnista: Carlos Chaverra

La primera vez que monté en sistema Transmilenio de Bogotá, cometí todos los errores propios del primíparo. No sabía cómo se compraban los tiquetes, ni la forma de acceso. Después de pasar por todos los osos del caso, me dispuse a disfrutar de la travesía, cuando vi a una persona entrar. Se veía que era también su primera vez porque cometió los mismos errores míos y pasó por la misma sonrojada. Cuando esta persona llegó finalmente a su puesto, me llamó la atención que su rostro cambió: pasó de los sofocos propios de lo desconocido a una cara de satisfacción y alegría.


Cuando lo vi tan alegre y radiante pensé que yo también me debería ver así. Lo que ambos reflejábamos era la satisfacción y orgullo de poder contar como ciudadanos con una obra que no sólo embellecía a la ciudad, sino que mejoraba nuestra calidad de vida. La obra reflejaba también un proyecto que se había construido con el esfuerzo de varios alcaldes de Bogotá, lo cual también reflejaba que como sus electores habíamos también obtenido solución a un problema como el de la movilidad y que igualmente los recursos de nuestros impuestos habían sido bien invertidos. Transmilenio siguió creciendo y fue adoptado por muchas ciudades (aunque con distintos resultados), como una solución a los problemas de congestión vial.


Como el Transmilenio hay muchos ejemplos sobre cómo debe ser la gestión de lo público; pero más importante aún es el papel que nosotros tenemos en ello al decidir con nuestro voto quiénes serán nuestros gobernantes. No sé si las presiones de lo inmediato o tentación de lo fácil nos han hecho olvidar que debemos cuidar lo valioso. Nuestro voto es una posesión que debemos tener en alta estima porque en últimas representa nuestra capacidad de decidir vivir con la dignidad que proviene de respetar y crear el bien común.


Los bogotanos hoy cuidan su Transmilenio no sólo por su utilidad, sino también porque ellos lo han construido. Cuidemos nuestro voto, no permitamos que se nos desprecie escogiendo sueños vanos o senderos facilistas. Lo valioso cuesta trabajo y tiempo construir, pero igual se destruye y se pierde con una facilidad pasmosa. Tengamos cuidado con los cantos de sirena, seamos parte de un destino próspero cuidando nuestro voto. Pensemos bien, lo valioso para que perdure debe ser cultivado con esmero.

Autor:
Carlos Chaverra
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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