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Sábado 05 de Noviembre de 2011 - 12:01 AM

Según como se mire

Columnista: Carlos Chaverra

"Me arrepiento de no haber hecho campaña negativa en Bogotá" fueron las palabras del publicista venezolano JJ Rendón en reciente declaración al diario El Espectador. Según J.J se disponía de "muchos elementos" en contra de Petro y se perdió la oportunidad de usar la estrategia negativa para vencerlo.


Fácil imaginarse lo que esto hubiera sido. Revivir el pasado del M-19, recrear la tragedia del Palacio de Justicia y por supuesto, sin querer queriendo, hacer de Petro el artífice central de este periodo nefasto para el país. Se diría que la desmovilización del M-19 fue un error histórico de Betancur y que retrocedimos con la Asamblea Constituyente y que en el país no hay lugar al perdón y más bien que no hay otro camino para sanar las heridas de la violencia que con el exterminio del enemigo. Como algo propio de la campaña negativa, se asegurarían de hacer pasar al olvido el papel de Petro como senador, sus denuncias en contra del paramilitarismo y su buen papel como candidato presidencial.


El triunfo de Petro en Bogotá, por lo menos, debe invitar a la reflexión acerca de lo que los electores piensan de los "candidatos buenos", aquellos que no tienen el pasado que JJ quisiera mostrar como el más tenebroso. ¿Por qué los bogotanos le votan a una persona sin partido, disidente del Polo (aunque esto resultó un positivo) y sin el carisma de los demás? ¿No podríamos por lo menos cuestionarnos por que la política tradicional se quedó en ver el error del contrincante sin aportar mayores ideas y esperanza de futuro?


Aún hay zonas del país donde la vieja política se da sus mañas. Pero casos como los de Barranquilla, Medellín o la Gobernación de Antioquia avivan la esperanza de que el debate político se pueda hacer desde lo positivo, sin caer en la tentación de tumbar al opositor a punta de buscarle sus trapos viejos. Se puede estar o no de acuerdo con una política de paz y de reintegro a la vida civil de los alzados en armas. Lo cierto es que el caso de Petro merece una sana autocrítica de los vencidos. ¿Es el caso de Bogotá un caso de madurez política? ¿o mejor, de desesperación? Según como se mire podemos subir el nivel del debate político o quedarnos lamentando no haber empleado la estrategia negativa.

Autor:
Carlos Chaverra
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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