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Sábado 12 de Noviembre de 2011 - 12:01 AM

Los amigos

Columnista: Carlos Chaverra

Para los de temperamento introvertido y aquejados por la timidez, una invitación a un cumpleaños constituye un verdadero desafío. ¿Cómo saludar? ¿De qué hablar? y otras angustias propias a los que les cuesta trabajo hacer relaciones, se les exacerban en esos momentos. Desde temprano ya estaba pensando en la estrategia de salida temprana, aquella en que se declara el deber cumplido. "Como la Cenicienta", me reclama mi esposa que ha sido la víctima de mis escapadas furtivas.


No era una fiesta sorpresa pero sí una atención que ofrecía un amigo a otro. Desde la semana previa el amigo estaba pendiente de todos los detalles y el día del evento ofrecía su casa a sus invitados para honrar a su amigo.


Al llegar el invitado de honor me fijé en sus ojos de complacencia, su completa felicidad por ver a su amigo departiendo con personas que lo apreciaban y querían. El homenajeado estaba alegre por el momento especial pero pienso que, igual que su amigo, su corazón estaba gozoso de saber que contaba con una alma gemela. Pensé que allí se celebraba más que un cumpleaños. Era más un tributo a la amistad, a aquella que se construye con los años, que resiste tiempos buenos y malos, alegrías y pesares donde un cumpleaños es una oportunidad para decir sin decirlo, "te quiero como hermano".


Por supuesto, no me fui temprano; quedé atrapado por el embrujo que allí se respiraba y vivía. Las letras de las canciones unían a los presentes a la amistad de los amigos y me sorprendí cantando y riendo como los demás. En mi corazón ya hacía mella la amistad de los amigos y descubrí que no deseaba ser Cenicienta una vez más.


¿Por qué escribir sobre esto? Porque todos debemos tener una persona cercana, que ha sido testigo de nuestros ires y venires, a veces cómplice pero muchas veces más solidario compañero, quien dice las verdades que duelen con amor. A quien se acude pero a quien desea uno dar sin retribución. Con la que se llora y ríe, con la que se comparten y construyen sueños. Al que puede uno llamar "mi pana", al que puede decirle "mi hermano". Si no lo tenemos, a buscarlo, si existe, seguir fortaleciendo lazos. A los amigos, gracias por la invitación, me han enseñado a ser más amigo de mis amigos.

Autor:
Carlos Chaverra
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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