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Sábado 14 de Enero de 2012 - 12:01 AM

Paradojas

Columnista: Carlos Chaverra

Antes de la segunda guerra mundial existía un ingeniero suizo llamado Carl Norden al que lo perseguía una obsesión: cómo arrojar bombas de un avión. Entiendan ustedes que para la época no existía la avanzada tecnología de GPS ni todas las maravillas tecnológicas que paradójicamente el hombre ha perfeccionado para hacer más eficiente el acabarnos a nosotros mismos.


Norden se convirtió en el favorito de la industria militar americana al inventarse un dispositivo denominado el Norden Mark 15, increíblemente complejo para la época. Este aparato se instalaba en un bombardero y con un visor especial podía lanzar una bomba sobre un barril a 6,000 metros. El ejército americano invirtió 1,400 millones de dólares de 1940 en su desarrollo. Otra paradoja más: Norden, un devoto cristiano, consideraba que tenía un llamado a reducir el sufrimiento de cualquier guerra a su mínima expresión.


Lamentablemente el dispositivo no tuvo los efectos esperados. Como había sido probado en otras condiciones de altura, velocidad y nubosidad que no eran las propias de guerra, el Norden Mark 15 no acertaba a ser el arma precisa que los especialistas soñaron. Por ejemplo en un bombardeo de una planta química alemana en un blanco de 306 hectáreas y después de 22 bombardeos sólo pudieron acertar en un 10%. La historia termina con otra paradoja aún más dramática: el 6 de Agosto de 1945 un cazabombardero B-29 llamado el Enola Gay sobrevoló los cielos del Japón y usando un visor Norden la bomba cayó a 250 metros de su objetivo. No importaba mucho la precisión ya que se trataba de una bomba atómica y el blanco era la extensa ciudad de Hiroshima. Como dice el ensayista Malcolm Gladwell, quien narra esta historia: "Mientras tanto nadie le dijo a Norden que su visor se había usado en Hiroshima. Era un cristiano devoto. Él pensaba que había diseñado algo que reduciría el sufrimiento en la guerra. Eso le hubiera partido el corazón."


En estas semanas se ha suscitado en nuestro país un debate alrededor del porte de armas. Encendidas polémicas se han dado en pro y en contra. Al oír los argumentos me pregunto si no estaremos cayendo en una red de paradojas como Norden, que nos lleven a que el día de mañana descubramos que hemos dedicado un gran esfuerzo a un asunto en que todos resultemos perdedores.


 


 


 




 


 


 


 

 


Autor:
Carlos Chaverra
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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