Publicidad
Mié Sep 20 2017
22ºC
Actualizado 05:51 am
Martes 11 de Julio de 2017 - 12:01 AM

Bienvenidos al pasado (…o al futuro)

Columnista: Carlos Gómez

La campaña política presidencial se calienta, lo mismo que los odios, el pesimismo, las mentiras, las promesas, en fin, lo peor de los seres humanos aflora y será el pan cotidiano, hasta dentro de un año, cuando, para entonces, estemos resignándonos a lo que viene y añorando las cebollas de Egipto para pensar que todo pasado fue mejor.

Volveremos a elegir a los mismos; a esos de quienes renegamos, que llamamos corruptos, que sentimos ineptos; porque, digámonos la verdad, somos incapaces de deshacernos de esa pléyade de vomitivos entronizados como imprescindibles. Nos hemos vuelto adictos a los adictos, como la esposa del borracho que la maltrata, o el padre que niega la realidad del hijo cafre, o el hijo del cafre que habla de las virtudes del padre corrupto, y así sucesivamente. Queremos lo bueno, pero no nos arriesgamos a deshacernos del pasado aterrador.¿Cómo explicar que haya ahora tantos que olvidaron el desastre de Pastrana? ¿Por qué negar que la corrupción también campeó descaradamente en los gobiernos de Uribe, así como los malandros que hicieron parte de su círculo íntimo? O, ¿escogerán al “ungido” de Santos? Seguramente varios de los candidatos de las exfarc serán elegidos con aclamación como lo serán otros que por años calentaron curul sin más méritos que su capacidad de comprar votos o devolver favores.

Envidio lo sucedido en Francia. Mayorías contundentes del electorado renunciaron a dejarse atrapar por el miedo predicado por la derecha recalcitrante que anunciaba jubilosa el fin de la Eurozona para volver al añejo franco-centrismo. También renunciaron a creer las mentiras de la izquierda trasnochada auto-nominada como la única sensible a los temas sociales; y le dieronuna patada a la eternizada, dolosa e incapaz clase política tradicional.

No renunciaron a la institucionalidad; decidieron defender la democracia sin aventurarse a los extremos, y escogieron a un político joven, que presentó un discurso equilibrado, que no polarizó el país, sino que logró sembrar esperanza, prometer lo políticamente posible y decirlo con buen juicio. Lo respaldaron de nuevo, y eligieron un parlamento desmarcado de la podredumbre anterior. No fue un salto al vacío; fue una lección de que la democracia también permite la novedad sin cantos de sirena, y que los pueblos no son tan brutos como creen los políticos.

Autor:
Carlos Gómez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Contactar al periodista
Su voto: Ninguno (3 votos)
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad