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Martes 18 de Julio de 2017 - 12:01 AM

Voto por el que diga….

Columnista: Carlos Gómez

Heteronomía y autonomía son dos estados del espíritu y hacen parte del proceso de desarrollo de la personalidad. Los niños son heterónomos, tanto porque requieren asistencia total o parcial, como porque su comportamiento, su determinación referencia a los adultos: “me porto bien, porque mi mamá me consiente”; “hago las tareas, porque la profesora me felicita”, y así, muchas otras actitudes.

Pero las personas estamos llamadas a la libertad; una conquista no solo personal, sino también consagrada en los sistemas democráticos modernos. La libertad se fundamenta en la autonomía; es decir, en la capacidad de decidir autónomamente desde los propios marcos referenciales, sean legales, políticos, éticos o religiosos, y asumir las consecuencias. El tránsito de la niñez a la adultez pasa por ese claroscuro que llamamos adolescencia (que no viene de ‘adolecer’ sino del latín ‘adoleceré’ que significa crecer, desarrollarse) cuando los jóvenes afirman su personalidad desde sus criterios y por eso contestan las figuras de autoridad.

La adultez, entonces, no es otra cosa que autonomía la que, a su vez, demanda independencia, criterio, principios y mucha responsabilidad; porque somos adultos con otros y somos libres entre muchos que también lo son. La democracia liberal se basó en tres valores fundamentales que siguen siendo la utopía constitucional de muchos países: libertad, igualdad, fraternidad. Por eso el voto no se concede a los menores de edad: no tienen formalmente la capacidad de “decidir autónomamente”. Obvio, hay ‘adultos’ que nunca la adquieren y viven como incompetentes y alienados, pegados de los otros. Porque, claro, existe el miedo a la libertad.

Pensar que un número no despreciable de colombianos ha expresado que “votaré por el que diga….”. No me importa si “ese que tiene que decidir” es Uribe, Santos, el Párroco, el Pastor, mi iglesia, o el director del Partido. En todo caso, tal actitud es execrable. ¿Cuál es la diferencia entre vender la conciencia para evitar la búsqueda libre y vender el voto por dinero? ¿Cuál es la diferencia con Chávez, que moribundo le pidió a su “pueblo” votar por Maduro?

Cómo nos hace falta una educación que forme espíritus libres y críticos que permita conquistar la libertad.

Decía Tucídides: “Recordar que el secreto de la felicidad está en la libertad, y el secreto de la libertad, en el coraje”.

Autor:
Carlos Gómez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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