Publicidad
Jue Nov 23 2017
26ºC
Actualizado 02:01 pm
Martes 29 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

Principios y amistades

Columnista: Carlos Gómez

El Drae define “Principio” como “norma o idea fundamental que rige el pensamiento o la conducta”.

En otras palabras, son la estructura misma del carácter que condicionan el actuar de la persona, se expresan en el cotidiano y los reconocemos como “Ética”. En la vida podemos cambiar de opinión, ajustamos contingencias, otras las matizamos o enriquecemos, pero, en los principios, los asuntos son innegociables. Si hacemos un profundo examen de conciencia, reconocemos que no son muchos, frecuentemente tenemos dificultad para verbalizarlos, pero sabemos que serán, en últimas, los determinantes de nuestra conducta. Obviamente que frecuentemente las tentaciones nos llevan a cuestionarlos y hasta replanteárnoslos. Si sucumbimos, traicionamos la propia historia y, lo que es peor, nuestra conciencia.

En estos tiempos de corrupción avasallante sí que importa tener claro si principios como la honradez, la transparencia, el respeto, son parte de nuestra estructura íntima. Códigos como los Diez Mandamientos o las Virtudes Cardinales aprendidos en nuestras familias son expresiones de lo que genéricamente llamamos principios porque, indudablemente, no es un asunto religioso -aunque toda religión tiene que tener una expresión ética-, sino la única vía para organizar una sociedad justa, viable y solidaria.

La Fiscal venezolana y el Gobernador Lyons están diariamente en el ojo del huracán; personajes tan heterogéneos como parecidos. Luisa Ortega abandonó Venezuela con maletas cargadas de información sobre la corrupción rampante de la cúpula dictatorial para demostrar la podredumbre del gobierno. Lyons, con dedo acusador, abre pozos sépticos e implica a senadores, jueces, gobernantes, funcionarios. Enhorabuena se abren estas cloacas. Sin embargo, también tenemos que reconocer que Ortega y Lyons, antes de caer en desgracia, cohonestaron, facilitaron, disfrutaron, derivaron beneficios e hicieron parte, conscientemente, de quienes hoy acusan.

Canonizarlos tampoco es justo porque en el pasado los principios que hoy dicen profesar no se manifestaron y sí los negociaron. Ortega condenó a muchos injustamente; Lyons favoreció el desangre de Córdoba, departamento que puso a su servicio. Sus antiguos amigotes son ahora enemigos encarnizados. Los amigos los escogemos, no se nos imponen. La amistad solo florece en la rectitud, la libertad, y el altruismo: una cosa es ser amigo y, otra, cómplice. Sabio resulta Cicerón, “La primera ley de la amistad es pedir a los amigos cosas honestas y solo cosas honestas hacer por ellos”.

Autor:
Carlos Gómez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Contactar al periodista
Su voto: Ninguno (2 votos)
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad