Martes 06 de Febrero de 2018 - 12:01 AM

Leer y escribir

Columnista: Carlos Gómez

Si al menos la educación básica proveyera a niños y jóvenes estas competencias básicas, habría logrado dos objetivos esenciales para cualquier proceso de aprendizaje posterior; dos herramientas que pueden convertir a las personas en autodidactas y buscadoras continuas del conocimiento. Aterra, en la universidad, trabajar con estudiantes incapaces de redactar un párrafo, leer “de corrido”, o leer mentalmente. Comúnmente uno observa los jóvenes leyendo en silencio, pero moviendo los labios como si lo hicieran oralmente.

El gusto por la lectura se adquiere leyendo. Los buenos maestros suelen acompañar procesos eficientes de aprendizaje de la lectura proponiendo obras que paulatinamente enganchan a los niños al fantástico mundo de los libros y, procesualmente, los enfrenta a lecturas más complejas, que llevan a forjar el propio criterio para escoger autónomamente el camino de las ideas, las posturas propias, los marcos que pueden ayudar a entender y asumir la vida. Frecuentemente los colegios “vacunan” a los chicos contra la lectura, porque los enfrentan a textos aburridísimos, sin una guía apropiada, con libros que incluso los maestros no han leído; así, maestros y estudiantes terminan en “El rincón del vago” o buscando síntesis en internet que es como comer carne pre-mascada.

Sugiero un ejercicio apasionante e interesante que se podría hacer al interior de una comunidad académica escolar: encontrar en cada institución el “canon de los 100 libros que un estudiante debería haber leído antes de graduarse bachiller”. Obvio, con algunos criterios: edad, épocas de la historia, impacto, diversidad de temas; en otras palabras, llaves para abrir puertas a las culturas, las ideas políticas, las tradiciones religiosas, las obras maestras, las realidades contemporáneas, los conflictos, los sistemas económicos.

Cien serían poco más de 15 por año, lo mínimo que alguien, cuyo único oficio es estudiar, podría hacer con facilidad. Los colombianos leemos en promedio 2,2 libros por año. En Chile, 5,3; en España, 10,3; en Argentina, 4,6. A nivel mundial, el ranking lo encabeza Finlandia y Suecia. Colombia es un país donde se lee muy poco. Hay una relación directamente proporcional entre estándar de vida y lectura.

Además, quien lee bastante escribe mejor. La competencia de la escritura es la más compleja en el dominio de una lengua porque implica altos estándares de abstracción y ejercicio constante.

Buen desafío para el nuevo año escolar.

Autor:
Carlos Gómez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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