Publicado por: Christiane Lelievre
“Las cifras hablan” y se dejan interpretar. También habla la gente, para los que la quieren oír. Así, según las interpretaciones dadas, las cifras develan una supuesta realidad que nada tiene que ver con la vida de la gente.
“El indicador de pobreza de la ciudad da cuenta del buen momento que atraviesa la ‘Ciudad Bonita’.” (Pie de foto, VGLib, abril 19.) ¿Quiénes se han dado cuenta de este fabuloso momento para Bucaramanga?
La tasa de desempleo ha bajado. ¿Cuántos de Uds. conocen a una persona cercana que haya encontrado trabajo en los últimos seis meses? Un trabajo real, digno, decentemente remunerado y estable. No vale la empleada de servicio que gana menos del mínimo por 28 días al mes, doce horas diarias; tampoco las OPS de turno por tres meses.
Bucaramanga, ciudad con menos desigualdad. Aseveración falsa y las cifras mienten para el que se aventure fuera de su conjunto cerrado y pasea por la periferia de la ciudad. Además, cuando los índices de pobreza y miseria amenazan con pasarse del límite “aceptable” (¿por quienes?), simplemente se cambia la forma de medirlos y, con la nueva metodología de medición, la pobreza disminuye como por arte de magia; confrontando las últimas cifras con las anteriores se compara peras con manzanas.
No entiendo todo, ni más faltaba. Pero es un enigma para mí el incremento de hurtos, casos de intolerancia y lesiones personales, en una ciudad con tanta igualdad y empleos. Si la gente está tan feliz y tiene satisfechas sus necesidades básicas, ¿por qué es tan agresiva y atraca tanto? ¿Lo será menos con más centros comerciales y Santísimo en las lomas? De pronto el señor presidente nos tendrá una respuesta después de vivir, con su familia, un mes en una VIS y con un salario mínimo…









