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Jueves 12 de Enero de 2012 - 12:01 AM

Esa basura es mía, suya, nuestra

Columnista: Christiane Lelievre

La basura ¿es de todos o de nadie? ¿A quién corresponden su selección, recolección y disposición final? Nadie quiere tener basuras en su casa y nadie se responsabiliza de sus propios desechos. Para tener menos desechos, la clave está en producirlos en menor cantidad. Lo cual es factible si todos entendemos la importancia de reducir la cantidad de desechos domésticos, de reciclarlos o dejar que otros lo hagan y de reutilizar o dejar reutilizar lo que todavía puede servir.

Si no se soluciona “lo del Carrasco”, Bucaramanga puede colapsar bajo toneladas de basuras domésticas. Frente a la situación, es indispensable que toda la población del AMB sea parte de la solución y deje de contribuir al problema. Dejemos que los expertos y técnicos hagan su trabajo, propendamos porque los políticos y funcionarios tomen las decisiones económica y ambientalmente correctas, pero asumamos nuestras responsabilidades como ciudadanos y ciudadanas. Hay hábitos sencillos que contribuyen a disminuir la cantidad de desechos que llegan al sitio dispuesto para ellos, que ya no puede ser un vulgar botadero bautizado relleno sanitario, sino un sitio limpio al que va a parar lo ya utilizado e inservible en pos de ser renovado, transformado y reciclado o dispuesto de manera que no contamine el ambiente.

Frente a la necesidad de producir menos desechos y separarlos a la fuente para facilitar su reciclaje o reutilización, podemos adoptar gestos sencillos pero valiosos. Lo básico es acostumbrarnos a separar nuestros propios desechos en nuestros propios hogares. En Colombia, las exigencias son mínimas y estamos lejos de las tres o cinco canecas exigidas en países europeos; basta con tener dos: una para los residuos orgánicos y otra para “lo reciclable” como plásticos, papeles, vidrios etc. Estos últimos se pueden entregar a recicladores informales o asociados en cooperativas, que pasan casa por casa un día a la semana. Otros gestos básicos permiten disminuir la producción de desechos: ir a la tienda con un canasto o una bolsa de plástico reutilizada; rechazar las bolsas en los supermercados que deben aceptar que la clientela se lleve los objetos comprados en los carritos hasta su carro o que los pongan en sus propias bolsas, reutilizando así el plástico que demora hasta más de 100 años en descomponerse. Desechar de una vez por todas las pilas desechables y usar en el hogar solo pilas recargables. Utilizar aguas residuales para regar el jardín. Hacer una huerta casera con los desechos orgánicos, etc.    

Autor:
Christiane Lelievre
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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