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Miércoles 30 de Noviembre de 2011 - 12:01 AM

Un propósito común

Columnista: Consuelo Ordoñez

Gracias a la oportunidad que he tenido de estudiar en detalle los temas álgidos de la ciudad, estoy llena de información tanto documental como de conceptos y opiniones de personas que con distintos puntos de vista, han querido aportar al análisis de la situación actual de Bucaramanga.


Sé que esto es normal cada vez que termina un Gobierno y sé también que los ciudadanos llenos de expectativas cifradas en los nuevos mandatarios, esperan que las soluciones lleguen pronto. Sin embargo, la dosis de sacrificio va a ser grande para superar los errores y reorientar el camino, en aquellos temas en los que los resultados y los indicadores no son positivos.


Me refiero específicamente al tema de movilidad y en particular a Metrolínea.


Sin pretender ocupar espacios que corresponden exclusivamente a los nuevos mandatarios, sí puedo anticipar que la ciudadanía y los actores activos de este proceso, tendremos que asumir una actitud diferente frente a la empresa y al Sistema Integrado de Transporte Masivo. Algunos la han calificado de "desastre", otros le han colgado una lápida al logotipo y otros sencillamente quisieran desaparecerla. Mi posición al respecto es totalmente distinta.


Metrolínea y todo lo que ella implica tiene razón de existir sólo para el bienestar de la ciudadanía. Sus beneficios sociales y ambientales deben percibirse. Representa una inversión superior al billón de pesos; o sea, es equivalente a la tercera parte de toda la inversión que realizó el Departamento en el cuatrienio anterior. La inversión privada también ha sido muy grande, hay importantes capitales en riesgo.


Si Metrolinea fracasa, fracasa toda el Área Metropolitana de Bucaramanga. No podemos darnos ese lujo absurdo. Las directivas de la empresa tendrán que asumir sus responsabilidades y reorientar el camino con actitud positiva, abiertos a revisar absolutamente todo, porque es evidente que no hemos sido exitosos. Los usuarios tendremos que "perdonarle" sus errores, aceptar el cambio y volver a quererla mucho. Los transportadores informales tendrán que ser parte de la solución y no acrecentar el problema. Las autoridades de transporte y tránsito tendrán que ejercer de verdad. Todos los concesionarios deberán igualmente aceptar pecados y hacer actos de contrición y propósito de la enmienda. Sólo mentes abiertas, dispuestas a realizar ajustes drásticos y eficientes, gente experta y con nuevas ideas, pueden llegar ahora. Recuperar a Metrolínea tiene que ser una consigna general en el AMB.

Autor:
Consuelo Ordoñez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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