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Jueves 05 de Enero de 2012 - 12:01 AM

El cielo ganó un gerente

Columnista: Consuelo Ordoñez

Hace dos décadas, exactamente 21 años, así tituló Vanguardia Liberal con ocasión de la absurda y triste partida prematura de Alejandro Rincón Uribe. Alejandro era un ser humano especialmente agradable, sus amigos y conocidos, lo recordamos como un hombre de personalidad atractiva, alegre, honesto, inteligente, exigente, visionario y optimista. Era el Presidente de "Amigos 80", Director de Fenalco, Decano de Economía, y candidato a cualquier cosa. Un amigo, un hombre bueno.


Los famosos asados de Doña Trina, las fiestas donde "recién se inicia el regocijo", la sonrisa y los saludos apretados que nos regalaba con sus enormes brazos, nunca volverán. Doble llave en la puerta, para que nadie pudiera "volarse" antes de tiempo, música, comida y mucha alegría. Siempre estará en nuestra memoria. Esa era su faceta social. Su faceta filosófica, mucho más profunda, invitaba a disfrutar la vida, sin hacer daño, generando solo el bien.


Alejandro fue buen hijo, buen esposo, buen hermano, excelente padre, espectacular tío y único como cuñado. Nunca faltó cuando lo necesitamos y su actitud generosa y comprensiva generaba empatía. "Si no tienes nada bueno que decir de alguien, mejor cállate". Ese era su lema y a fe que lo cumplió, porque jamás recibimos de sus labios una crítica destructiva o una descalificación. Su mensaje da vueltas en mi mente todos los días. Como nos haría bien hoy día aplicarlo


Imprecisión, procedimiento difícil, condiciones adversas, no sé. El hecho es que una cirugía que hoy se considera sencilla y casi ambulatoria, lo mantuvo en sufrimiento durante 45 días. Aun en tales circunstancias, no perdía el buen humor, no permitía que nadie se indispusiera, no quería generar molestia o controversia.


Se fue como se van los grandes seres humanos, exaltado y llorado por cientos de personas que lo conocieron y lo disfrutaron. Por artistas que recibieron su apoyo, por empresarios con quienes compartió proyectos y acciones exitosas, con sus amigos y compañeros que gozaron de su amistad, siempre generosa y oportuna. Para Gloria, sus hijos, y muchos de nosotros, el 2 de enero siempre es una fecha triste, pero su recuerdo es más oportuno hoy, y lo utilizo para transmitir un mensaje:


No indispongamos a la ciudad contra quienes tienen hoy la oportunidad de servirle. Todos merecemos una oportunidad, un voto de confianza. Hombres como Alejandro que exigían resultados pero apoyaban y aportaban, están haciendo falta.

Autor:
Consuelo Ordoñez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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