Bucaramanga se prepara para celebrar la Feria Bonita. Desde este sábado y hasta el próximo 23 de septiembre, la ciudad asistirá a la que se supone son sus tradicionales ferias. Pero la realidad de estas fiestas es que se convirtieron en un desfile de borrachos a caballo, de desorden a lo largo y ancho de la ciudad y de aumento de riñas. Solo el año anterior, en el primer fin de semana de la feria, se reportaron 500 agresiones. Además, la Policía dijo que un 85% de los participantes en la cabalgata estaba en estado de embriaguez. El 2010 no fue diferente. Ese año el balance fue de 7 muertos, 450 lesionados y 2.238 riñas. Ahora, el alcalde Bohórquez, buscando voltear la tendencia, quiso darle un enfoque más “cultural” a la feria, por lo que decidió que el 80% de los eventos tuvieran esa connotación, aun-que en nuestra ciudad dentro de este concepto caben los reinados, las rumbas, las verbenas y demás. Se aplauden los festivales gastronómicos que se celebrarán en los parques y que han tenido éxito en ciudades como Bogotá, donde “Alimentarte” ya es una tradición. Ojalá aquí también funcione. Además, con 400 policías y dos decretos que prohíben el consumo de licor en las calles durante la feria, así como el porte de armas blancas, la administración pretende controlar el ánimo de los bumangueses. ¿Será que el comportamiento salvaje de quienes acuden a esta feria es consecuencia del alcohol? ¿No será más bien que en eventos de estos, donde todos se camuflan bajo la masa, sale a relucir la falta de civismo, el poco respeto por los demás y la falta de compromiso con la ciudad que están padeciendo los bumangueses?El reto será controlar la venta de licor por parte de los ambulantes, que camuflan sus botellas en sus carritos y logran así burlar las restricciones a la venta de licor.Amanecerá y veremos si esta vez Bucaramanga sí va a poder sentirse orgullosa de sus ferias o si será un bochinche más, como en las ediciones pasadas.