No entiendo al alcalde Bohórquez. Emprende las luchas más difíciles, como desalojar los ambulantes y tratar de meter en cintura a motociclistas y a piratas, pero no es capaz de romper los compromisos políticos, aunque esto signifique un golpe a su imagen de autoridad comprometida en la lucha contra las prácticas clientelistas. A su mentado desgaste político por sostener a la exdirectora de Tránsito Elvia Liliana Sarmiento y de haber nombrado como Director Financiero de la misma entidad a Milton Omar Puentes Herrera, inhabilitado por 12 años, el Alcalde ahora ni se sonroja al decir que su secretario del Interior, René Garzón, permanecerá en su cargo a pesar de que se confirmó la suspensión de su licencia por manejar en embriaguez. El mismo Bohórquez sostuvo en el momento en que el Secretario fue sorprendido manejando bajo efectos del alcohol, que sería la primera persona en tomar una decisión ejemplar. “Si a mí me presentan la prueba de beodez que marque grado positivo de embriaguez, así sea en el nivel más mínimo, es una obligación mía pedirle la renuncia, porque en mi administración estamos comprometidos con acabar con estas prácticas”, dijo el mandatario. Pero no. La realidad es que la administración Bohórquez no está comprometida con dar ejemplo frente a una de las peores prácticas de la ciudadanía, que ha cobrado cientos de vidas. Lo que hizo René Garzón es gravísimo. No tiene sentido que la principal autoridad de Policía de Bucaramanga, es decir quien coordina los operativos de policía, entre estos los dirigidos a conductores ebrios, no tenga licencia por manejar en estado de embriaguez. Y la excusa que ahora esgrime el Secretario indigna más: que fue multado y confirmada su sanción sin ninguna prueba. ¡Ay Alcalde!, usted es abogado y bien sabe que si se confirmó la sanción es porque existen pruebas suficientes. De no ser así, debería estar escandalizado de su propia Dirección de Tránsito, y hace rato que de seguro se hubieran interpuesto todos los recursos legales. Pero ninguno ha sido interpuesto, lo cual es raro, si se tiene en cuenta que esta sanción es de diciembre. ¿Con qué autoridad le va a pedir ahora la Alcaldía a la ciudadanía que no maneje embriagada, si sus mismos funcionarios lo hacen y el Alcalde los cobija?