Sábado 21 de Julio de 2018 - 12:01 AM

¿Qué demonios hacemos con nuestros ríos?

Columnista: Diva Criado

El impacto que ocasiona la irresponsabilidad humana en contra de la naturaleza y el medio ambiente ha convertido a nuestros ríos en verdaderas cloacas

Solo hay que echar un vistazo a los municipios ribereños del río Magdalena, a sus principales afluentes, entre ellos, el río Lebrija y su complejo cenagoso para saber a adónde van a parar las aguas residuales, los desechos industriales sin control, la desidia ciudadana y la corrupción.

Es lamentable que la descontaminación de las fuentes hídricas en nuestras ciudades tenga tan poco tratamiento. En países desarrollados, hay depuradoras que tratan el agua de desecho antes de verterlo en ríos, lagos o mares. En países en vías de desarrollo como el nuestro, en su mayoría, el agua se vierte sin depurar.

Un informe de la Procuraduría del 2013, alertó sobre el alto grado de contaminación de los principales ríos de Colombia. Encontró que algunos municipios aledaños a la cuenca del río Magdalena, tenían daños en sus plantas de potabilización, y el resto, “nunca han realizado estudios para medir la relación entre la calidad del agua y la morbilidad de la población”. Significa, que pocos municipios hacen la tarea de investigar por qué la población se enferma por la calidad del agua.

Por ejemplo, la contaminación de la cuenca hidrográfica del río Lebrija afecta a miles de familias de pescadores que viven en las cercanías del cauce del río y su complejo cenagoso hasta desembocar en el río Magdalena.

El problema es de tal magnitud, que la contaminación del río del que derivan su sustento, no solo agrava su situación económica, sino que conlleva un problema sanitario de consecuencias mayores. El nacimiento de niños con malformaciones genéticas por consumir peces con mercurio y las enfermedades de la piel y parasitarias son casos extremos que deben ser motivo de alarma social.

Nada se sabe de acciones legales emprendidas por las autoridades contra quienes dañan el medio ambiente, el tema no hace parte de las grandes discusiones nacionales. La corrupción ejercida por funcionarios que omiten su función de protectores del medio ambiente declina su autoridad en favor de los contaminadores.

Un centenar de pescadores afectados de la cuenca hidrográfica del río Lebrija, interpusieron una Acción Popular y ganaron, pero debieron recurrir a una Acción de Reparación Directa para que se reparen los perjuicios causados. Esperan respuesta. ¡Amanecerá y veremos!

Autor:
Diva Criado
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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