Los que saben del tema dicen que se puede hacer, pero que es muy costoso y estamos hablando del tercer carril. Se puede hacer pero en tres años o en menos se vuelve obsoleto y tocará, entonces, un cuarto carril y luego un quinto. Vamos bien, sin soluciones perdurables.
El señor alcalde sigue pensando en buscar una salida y sobre eso actúa, busca caminos que otros alcaldes ni lo pensaron, ni lo pensaron los estudiosos o los que dicen que conocen del tema, ni lo pensaron los que viven creyendo que la ciudad es de ellos. Nadie hizo nada hasta que estalló la “granada” en las manos de todos los habitantes de la ciudad que ahora se fatigan, maldicen y lamentan su destino. ¿Es la movilidad el principal problema de Bucaramanga? ¿O será su capital humano o su dirigencia?
¿Será posible que un peaje urbano sea la alternativa, por ahora, de controlar el flujo vehicular del sur de Bucaramanga? Es viable y útil que esta alternativa obligue a usar más el catastrófico modelo de Metrolínea y si además, se crean incentivos para disminuir el uso del carro particular, la movilidad en estas condiciones se beneficiaría y la calidad de vida de nuestros ciudadanos mejoraría, mientras se buscan alternativas reales y duraderas para ir poco a poco “desactivando” el sur. Dicen que los carros en Bucaramanga se matriculan por cientos con las mismas avenidas y las mismas calles. Cuento de nunca acabar sino se educa y se priorizan los problemas.
Bucaramanga, según el estudio realizado por la Universidad del Rosario el año pasado, llamado: “El Ranking de las ciudades Latinoamericanas para la atracción de inversiones” está por encima según las variables medidas o tenidas en cuenta como: competitividad de costos, entorno político y económico, posibilidades de apalancamiento, etc., de Cali y a un punto de Barranquilla y entonces, llama la atención que a pesar de los problemas serios que tenemos, hay la percepción de ser una ciudad con futuro. Una fortaleza dirán los acostumbrados esos papeles, pero hay algo de razón en todo esto.
Ya lo dice en entrevista a Vanguardia Liberal, el ingeniero Jaime Suárez Díaz, Bucaramanga afronta las consecuencias de un atraso vial de 20 años o más, aquí no se ejerce control sobre los vehículos particulares y de transporte público que ingresa y tampoco, se privilegia el transporte masivo como debe ser. Y ese modelo pueden ser otros además del Metrolínea. ¿No habrá? ¿No es posible otro modelo de transporte masivo? ¿No hay en el mundo soluciones mejores que aumentar el pavimento?

