Publicado por: Donaldo Ortiz Latorre
Mi nombre, es Pedro Gómez Vásquez, cédula de ciudadanía 91.310.400 de Bucaramanga, soy de Cimitarra, de profesión vendedor ambulante y llevo 14 años en este oficio difícil, pero que me da la libertad que me gusta, porque no hay como trabajar en la calle.
Soy separado y ahora vivo con otra mujer que llegó desplazada (a ella, les cuento, sí le dieron casa), aunque creo que con ella no voy a durar mucho porque solo le interesa la plata. Lo poquito que hago al día a día me lo pide y el resto me lo jarto. Así somos casi todos, gastadores de zapatos pues solo me duran 15 días los zapatos chinos que me dan muchas veces como forma de pago y también, gastadores de nuestra salud. Hace poco estuve hospitalizado 3 días en el Hospital del Norte, dizque con un coma diabético por tanta bebedera de trago. Desordenados e indisciplinados. Eso somos y también, jodidos. No me cambio el apellido para ser de mejor familia.
Soy separado y ahora vivo con otra mujer que llegó desplazada (a ella, les cuento, sí le dieron casa), aunque creo que con ella no voy a durar mucho porque solo le interesa la plata. Lo poquito que hago al día a día me lo pide y el resto me lo jarto. Así somos casi todos, gastadores de zapatos pues solo me duran 15 días los zapatos chinos que me dan muchas veces como forma de pago y también, gastadores de nuestra salud. Hace poco estuve hospitalizado 3 días en el Hospital del Norte, dizque con un coma diabético por tanta bebedera de trago. Desordenados e indisciplinados. Eso somos y también, jodidos. No me cambio el apellido para ser de mejor familia.
¿Qué cómo llegué a este oficio? De lo bruto que fui para el estudio. No más, y, de lo “caspa” que era para todo. Mis hermanos en cambio algo estudiaron y trabajan como los pobres, pero trabajan y ganan sueldo fijo. Cosa que me alegra. Yo no. Mi oficio no es: “bajo señor” (me acuerdo de Lazarillo de Tormes cuando cita esa frase: “es oficio muy vil y bajo” hablando del oficio de pregonero). “Pero básicamente soy un vendedor y subastador de toda clase de objetos”, dice.
Yo, Pedro Gómez Vásquez, llegué de vendedor a Bucaramanga porque corría la “bola” y era cierto, que aquí, unos concejales feriaban las calles y que si uno pagaba una “cuota” le daban un espacio para vender mercancía que además, nos la vendían y siguen vendiéndonosla los “paisas”. Así los llaman. A ellos les compramos cien mil pesos en mercancía diariamente y todos los días les tenemos que pagar el 10%, chupan más que unas sanguijuelas. Es lo que llaman el “gota gota” y toca pagarles o si no lo cascan a uno o lo “pelan”. Es una forma de decir que lo despachan a uno al otro barrio. Por eso llegué aquí y aquí estoy o aquí me quedo, copiando a un ex presidente chistoso que tuvo este país.
Si me lo pregunta, creo que somos unos 4 mil vendiendo y revendiendo chucherías…..











