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Lunes 31 de Julio de 2017 - 12:01 AM

Nuestra Nación

Columnista: Donaldo Ortiz Latorre

En este país todos los días nos llenan de noticias negativas, de “lavanderías de guante blanco”, de Odebrecht, de Reficar, de políticos y funcionarios untados de contratos. Y mientras tanto el ciudadano de a pie cada día está más “adelgazado de espíritu” y de bolsillo, y cada vez le cuesta más las cuentas diarias. A ese ciudadano no le queda nada, sólo vivir en la pobreza y sin la gloria de ser “alguien importante” porque no está lleno de billetes. Nadie trata de revertir su situación. A los pensionados, por ejemplo, el presidente Santos les quita la “rebajita” que les habían dado en su aporte a la salud. Sin gracia los van moliendo contra el muro de la dejadez y del olvido. Ya no parecen contar. Sólo esperan que se mueran, pero que no gasten tanto. Al Estado no le gusta mantener gente que no trabaja. El ciudadano común es degradado, como son degradados los proyectos de regeneración colectiva que mereceríamos tener. Seguimos anestesiados.

¿Seremos capaces de hacer un auténtico ejercicio de civismo para desprendernos de la politiquería? ¿Seremos capaces de desenterrar eso secretos adheridos a la piel de nuestro país? Que el odio no nos convoque en las próximas elecciones presidenciales. Ojalá seamos libres al fin para poder construir una verdadera patria donde no sólo unos sean los dueños y nos digan qué hacer. Tenemos la obligación de salvar este país porque también somos parte de él y lo amamos. Intentemos construir desde la sociedad civil y por fuera de los partidos una nueva y generosa Nación.

Nota: De Soto Norte, Bucaramanga tuvo la primera planta eléctrica construida en 1891 por Jones y Goelkel, en el río Suratá, así como toda el agua que desciende del Páramo de Santurbán. ¿Y Bucaramanga y el Estado que le han dado a cambio a esta provincia o se la van a dejar a lo privado?

Están el Acueducto y la ESSA en la obligación de retornar inversión social y proyectos, y comprar tierras para que la ciudad y el área metropolitana se salven.

No pueden los campesinos seguir con cultivos de lulo cuya canastilla se les paga a 20.000 cuando vale 70.000 (igual que sucede con la mora y el maíz).

Autor:
Donaldo Ortiz Latorre
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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