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Lunes 14 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

Las grietas de la salud

Columnista: Donaldo Ortiz Latorre

Como dijo alguien, “Así nos bañemos en agua de rosas” no podrán seguir engañándonos ni a los médicos ni a la población colombiana diciéndonos que la salud pública no está en crisis.

Enfermedades como la tuberculosis, la lepra, las enfermedades venéreas, la tosferina, el suicidio, la hepatitis B, y otras vienen en aumento. Además, nos olvidamos de que Colombia es uno de los países con más inequidad en el mundo y con frecuencia nos olvidamos de que todavía mueren niños de desnutrición, diarrea y enfermedad respiratoria.

Las crisis en todos los ámbitos de la vida son multicausales, y en salud pública, se cumple plenamente. “Si este país ha vivido cien años de soledad y cincuenta de guerra sucia”, ¿qué más se podría esperar?

¿Cómo se puede hablar de buena salud pública en un país donde a finales de 2016 hubo cinco mil embarazos con zika? ¿Será verdad que ninguno de estos bebés nació con microcefalia?

Y si hablamos de las mujeres jóvenes que mueren de cáncer de cuello uterino, enfermedad propia de la pobreza y del subdesarrollo, que se previene con una buena educación en salud sexual y reproductiva, pero de eso no dan tanto en Colombia.

Entonces, ¿hay crisis o no? Y eso sin hablar de las finanzas, porque los hospitales y clínicas del sector público y del privado amenazan ruina por la crisis del sector, donde las urgencias tienen sobrecupos superiores al 100 % mientras las deudas aumentan. Veinticuatro mil millones de pesos le adeuda Caprecom al HUS y de esa deuda, la empresa liquidada solo pagará el 20 % después de recibir sus usuarios una atención adecuada. El sector salud vive cargado de deudas, obligaciones y amenazas de quiebra.

Para muchos, el problema no son gafas de aumento, la salud hizo aguas y la génesis de la crisis tiene que ver con la “falta de ajuste en la regulación de las empresas del sector salud, ineficiencia en la función de vigilancia y control, labor de prevención de las enfermedades y un ejercicio ético por parte de muchos médicos, otro hueco por donde se van las finanzas”.

No solo es cuestión de cobertura, es la calidad de esa cobertura lo que cuenta y debe importar.

Autor:
Donaldo Ortiz Latorre
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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