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Lunes 20 de Noviembre de 2017 - 12:01 AM

¿Qué han hecho por nosotros?

Columnista: Donaldo Ortiz Latorre

Eso le pregunta la gente a los políticos cuando en época electoral van a visitarlos nuevamente. La pregunta tiene lugar cada vez con más frecuencia y vehemencia. Ya no es como antes, los ciudadanos exigen con razón hechos y proyectos concretos, apoyo con propuestas no electoreras. Los votos se han vuelto un negocio que, como todo negocio, espera retorno. De por sí, la democracia moderna siempre ha sido una mentira aún en el lugar donde nació, en los Estados Unidos.

Las personas ven que sus problemas se perpetúan y que los políticos no les ayudan a resolverlos sino que, al contrario, permiten que esos problemas se compliquen cada día más. Por ejemplo, los hospitales (sobre todo en los pueblos) carecen de todo, sus vías tampoco mejoran, porque sus impuestos y regalías se van en negocios particulares, porque no ven reflejada en su vida de esfuerzo ninguna retribución. Porque sus hijos siguen inmersos en la violencia, porque las ciudades cada vez son más inseguras, porque sus caminos hacia sus fincas siguen como hace dos siglos, porque la educación no es de calidad y porque cuando sacan sus cosechas se las compran como si fueran limosnas. El siglo XXI, en vez de crearles expectativas, los asusta. La gente está cansada de la falta de eficacia de sus dirigentes, de la falta de gestión y de tanta mentira, mientras sus vidas transcurren entre inmensas dificultades.

La política sigue usando métodos anacrónicos, se nutre de los “líderes” que se venden al mejor postor, o sea al que les moja más la mano. Los políticos tradicionales compran a sus votantes. Compran dirigentes comunales, presidentes de juntas de acción comunal, etc., (con distintas proporciones hacen lo mismo Odebrecht y otras multinacionales).

Hay que revisar los proyectos presentados por los congresistas de Santander; cuántos de ellos presentaron alguno, cuántos cada año, cuántos están en trámite y tuvieron aprobación y cuántos realmente benefician a la región.

Casi todos nuestros dirigentes están llenos de ego, llenos de vanidad, llenos de ínfulas. No han renovado en proyectos productivos la región que representan.

El país y sus partidos siguen con sus viejos métodos. Al que reciben es porque coloca votos. Es cuestión de sumar lo que sea. Acabemos este manicomio.

Autor:
Donaldo Ortiz Latorre
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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