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Lunes 04 de Diciembre de 2017 - 12:01 AM

Pasa en Zapatoca

Columnista: Donaldo Ortiz Latorre

Pasa en Zapatoca, donde estoy a pleno mediodía, bajo el sol que amaron sus fundadores y que los hizo quedarse aquí. Bajo este sol y en el acogedor café llamado Ambrosía, nos cuentan lo que está pasando en Zapatoca. Nos dicen que se está llenando de microtráfico y de inseguridad lentamente. Hablan de asaltos a fincas y a algunas casas.

Entre rumores y verdades, refieren que temen la invasión de los delincuentes, y que con ellos se dispare la inseguridad. Tienen razón, este bello paraíso, bello como muchos pueblos de Santander, corre ese peligro. Pero estamos a tiempo de buscar soluciones.

Esas soluciones deben pasar por la cultura ciudadana, por la educación, por talleres de formación para controlar el microtráfico y convocar la solidaridad de sus habitantes, así como por la presencia de la policía, pero sabemos que eso no es suficiente.

La modernidad trajo un incremento de los problemas, como ha pasado en San Gil, Barichara, Socorro y otros de nuestros municipios, que crecen desmesuradamente. En ellos el ruido ya es común, la congestión comienza a asemejarse a la de las ciudades intermedias y la delincuencia llega.

De otro lado, siguen sin desarrollar proyectos productivos que creen lazos solidarios. Viven del turismo y el turismo genera recursos, pero también genera prostitución infantil, inseguridad y aumento de riñas.

El ser humano busca la paz en su vida y aquí, en Colombia, no lo conseguimos.

El flagelo del microtráfico no ocurre solamente en los pueblos de Colombia, es mundial. Su consumo aumenta en el mundo y es un negocio que da riqueza, poder y también placer fácil. Y está demostrado que las acciones polícivas no dan resultado. Esa guerra impuesta principalmente desde los EEUU ha demostrado su fracaso y ha corrompido y desangrado nuestras instituciones. Se rompió el dique que todavía después de la caída de Pablo Escobar y todos esos capos, sigue abierto. El narcotráfico sigue penetrando la justicia, la política, las empresas y todos los negocios. O legalizan ciertas drogas, junto con programas de prevención, o esto sigue con todos sus perjuicios para nuestro pueblo.

El sol sigue ahí como si fuera un verano eterno, mientras reconocemos que Zapatoca está amenazada. La policía no es suficiente.

Autor:
Donaldo Ortiz Latorre
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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