Lunes 28 de Mayo de 2018 - 12:01 AM

Democracia modesta

Columnista: Donaldo Ortiz Latorre

De democracia habla cualquiera: Sarkozy, Berlusconi, Maduro, Trump, Ortega, Putin, así como todos los políticos de Colombia, para acabar, en el ejercicio de sus cargos, cometiendo obscenidades, delitos y daños. Democracia es, tal vez, la palabra más vapuleada y maltratada en la historia política de la humanidad.

Para Jorge Luis Borges, anarquista individualista como su padre, la democracia «es un abuso de la estadística… Entonces, ¿por qué suponer que la mayoría de la gente entiende de política? La verdad es que no entienden, y se dejan embaucar por una secta de sinvergüenzas que por lo general son los políticos nuestros». ¿No sucede que siempre la gente se deja embaucar por fotografías retocadas, promesas, sobornos, cuando no se trata de amenazas? Creo, con Borges, que se trata de un oficio muy triste, y que una persona que quiera hacerse estimar de todos es sospechosa y peca de vanidad.

«¿Será la democracia una superstición, basada en la estadística?», pregunta Borges, quien tampoco creía en la patria con sus fronteras, y prefería vivir atravesándolas intelectual y físicamente con frecuencia. De otra parte, Albert Camus creía que la democracia debía pensar en el ser humano, en la congoja del hombre que busca afanosamente que sus hijos tengan educación y no terminen de delincuentes.

Con todo, yo por mi parte creo que una república sana no deja buscar seriamente al hombre honesto, como dijo Jefferson, al hombre ético, evitando que toda idea empiece como una hermosa posibilidad y, luego, sea usada para lograr la tiranía y la perpetuación en el poder. El político no debería tener el hábito de mentir y ni de fingir sonrisas todo el tiempo, ni mucho menos vanagloriarse en su popularidad, tan efímera como inestable.

Se avecina una nueva posibilidad para los colombianos de resolver pacíficamente sus problemas que le acosan desde hace muchos años. Son la corrupción, la violencia, la impunidad (no se castiga el delito como es debido), y la iniquidad. No se debería olvidar que el ciudadano todavía sigue esperando ver una verdadera democracia. Lo único que ha visto es a la ‘democracia’ servir a unos pocos y engañar a muchos y no hacer bien en su alma a ninguno. Debemos dejar de pensar que la democracia es una superstición, y hacerla realidad.

Autor:
Donaldo Ortiz Latorre
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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