Lunes 18 de Junio de 2018 - 12:01 AM

Larga Mirada

Columnista: Donaldo Ortiz Latorre

Ayer se terminó el proceso electoral, durante el cual la sociedad se vio polarizada, las pasiones bajas disparadas y los amigos y hasta los hermanos enfrentados. Todo eso pasa y ha pasado, la política que aquí se hace parece “material arqueológico”, algo anacrónico. Solo hay facciones que piensan en las elecciones y no en las nuevas generaciones. ¿Por qué esta forma de la política, a pesar de su fracaso a la hora de brindar soluciones reales y de largo alcance (por lo menos en Colombia), sigue perviviendo?

Cuando lean esta columna ya se sabrá a quién elegimos los colombianos. Lo único cierto es que sea el que sea, debemos aceptar los resultados. Ese presidente debe tener una mirada lejana y aspirar a diseñar un país que supere la iniquidad, la corrupción y la injusticia. Que no sigan sus males eternamente enquistados en esta sociedad tan necesitada de cambios reales. El mundo progresa y Colombia no puede ser la excepción. El planeta ya es de los jóvenes, a quienes no les es indiferente ni la tecnología, ni el medio ambiente ni la igualdad. Ellos están (la mayoría), incontaminados de la politiquería y de la corrupción. Puede que sean sueños, pero esos sueños son el motor de la historia. No podrán seguir con esa política llena de mediocridad.

Necesitamos un estadista profundo, capaz de abordar y de analizar los retos a largo plazo y esbozar las medidas estructurales necesarias. Necesitamos un político con larga vista en estos tiempos de mucha miopía. Necesitamos, asimismo, un país unido pero que privilegie la descentralización y el empoderamiento de las regiones. Necesitamos, finalmente, una política del saber y la educación que fortalezca la universidad pública, una política para enfrentar el narcotráfico, una política para frenar el saqueo de la Salud, y una política que organice ejemplarmente la justicia colombiana, tan carcomida por la deshonestidad.

Cualquiera que sea el resultado, ya que hablamos de democracia, debe respetarse si este fue legal. No podemos seguir alimentando el odio. Debemos seguir luchando contra la corrupción que nos desborda y el presidente que llegue debe comprometerse con las nuevas maneras de hacer política.

Nota: Cualquiera que sea el presidente, debe saber que Santurbán es sagrado e intocable.

Autor:
Donaldo Ortiz Latorre
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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